domingo, 31 de marzo de 2013

¿ES LO MISMO CARIDAD Y MISERICORDIA?


“Mi locura me llevó a perder el trabajo”

Arturo Sánchez depende de los servicios sociales públicos desde hace tres años

















Cuando conoció a su mujer, hace treinta años, Arturo Sánchez ya consumía cocaína. Se hizo vigilante de noche en las cocheras de Renfe de Fuenlabrada (Madrid). “Me pasaba ocho horas patrullando entre filas de vagones para que no vinieran a hacer grafitis. Luego, mi locura me llevó a perder el trabajo”, recuerda. Lo que llama locura era “una doble vida” que no le dejaba tiempo para la familia. Dormía de día, trabajaba de noche y, además, había aumentado su consumo de cocaína y fumaba heroína hasta la dependencia.
Perdió el trabajo, a su esposa y la placa. Empezó a desintoxicarse durante los dos años y medio en que cobraba el paro y conseguía algún trabajo temporal. Cuando se le acabó, el paso natural parecía ser hacia la calle, pero se enganchó al flotador de los servicios sociales y, desde hace más de tres años, se mantiene a flote gracias a ellos.
“Ahora estoy limpio”, insiste desde el centro de acogida Juan Luis Vives, de la localidad madrileña de Vicálvaro, donde vive desde finales de octubre por segunda vez —ya había estado ahí en 2009—, “me dan la medicina preparada y el doctor dice que es casi agua”. Cobra la renta mínima de inserción (algo más de 350 euros mensuales) y cada día se levanta a las ocho menos cuarto, se lava, se afeita y va a desayunar a las ocho y media. Después, coge el autobús y empieza a recorrer las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) de la capital, que tiene clasificadas en una lista que se ha hecho en ordenador donde marca las que ya tienen su currículo, las que aún no ha visitado y las que han cerrado. “Estoy seguro de que algo saldrá. Si no, las ETT no estarían ahí. Espero que me llame pronto alguna de mis amigas para darme un puesto de carretillero en el aeropuerto”, declara.
Buscar trabajo activamente es uno de los requisitos del “centro de alta exigencia” de Vicálvaro, como lo define su coordinador Iván Díez. Otras de las exigencias para sus 145 usuarios es que sean conscientes de su problema o enfermedad, rigurosos con su tratamiento y que tengan expectativas de salir adelante. “Llegan en una situación muy vulnerable, pero cuando pasan un tiempo aquí se estabilizan. Si el centro no les ofreciera una plaza, muchos estarían en la calle”, cuenta Díez. En su equipo hay educadores sociales, asistentes sociales y enfermerosy los usuarios llegan derivados de los servicios sociales municipales.
“Cuando dejé el trabajo pude dedicarme a trabajos que realmente me llenaban. Al menos no llegaba los domingos a las ocho de la mañana y tenía a las niñas hablando bajito porque papá estaba durmiendo”, evoca. Las niñas, sus hijas, tienen ahora 27 y 13 años y las ve todos los fines de semana. La mayor tiene un niño de cinco años y la pequeña cree que su padre vive en un piso compartido “con unos compañeros del barrio”.
Sánchez guarda siempre 25 o 50 euros para poder invitar a su familia a merendar o comprarles algún regalo de vez en cuando. Piensa en los educadores sociales que le gestionan la paga y dice: “Ellos ya saben que ese dinero es para eso”.

sábado, 30 de marzo de 2013

EXISTEN DOS MIEDOS: EL QUE PARALIZA Y EL QUE TE ABOCA A LA PRUDENCIA


Supera el miedo a cambiar de empleo

Existen dos tipos de miedo: el que paraliza y el que te aboca a la prudencia. Eres una clara víctima del primero de ellos, si empiezas a ser consciente de que tu empleo ya no es lo que era, que no te aporta nada y te aburre, pero no te atreves a hacer nada.
Aún a sabiendas de que el factor económico juega un papel importante para plantearse un cambio de este calibre, Pilar Jericó, socia directora de Be-Up, afirma que, además, el profesional debe partir de unas premisas: "Es muy importante que conozca sus miedos para afrontarlos y que esté convencido de que realmente es capaz de hacer otras cosas que le aportan más. Estos factores son imprescindibles para cambiar de empleo o buscar una actividad que de verdad te llene".

Afán de superación
Quitar importancia a ese temor que te impide seguir tu instinto es el primer paso. "El miedo te ancla en el pasado, la forma de superarlo es mirar al futuro", recuerda Jericó. No te lamentes de tu situación porque, como dice José Manuel Chapado, socio de Isavia, "la única manera de fulminar este malestar es situar el pensamiento y la emoción en el futuro".

Se trata de imaginar cómo será tu vida diaria, qué puedes conseguir en esa nueva actividad que quieres desarrollar, ya sea por cuenta ajena o propia. "Este es el segundo escalón para conseguir tu objetivo: estar más cerca de la realidad en la que quieres participar", añade Jericó. Sin embargo, conviene que no te dejes llevar en exceso por tus emociones. Para evitar que la balanza se incline demasiado a la emoción, Chapado recomienda dar a conocer tus intenciones al mayor número de personas: "Un exceso de cautela o de entusiasmo puede frenar la consecución de tu objetivo. Por eso es bueno que compartas tus planes de futuro y contrastes los pros y los contras".
Jericó señala que "es muy importante que el profesional esté seguro de sus fortalezas; que recuerde su historia personal para no cometer errores; que se abra al mundo y que busque el apoyo de otros para rebajar el impacto del miedo". Avanzar sobre seguro, con un conocimiento previo del terreno que se va a pisar es, para Chapado, otro factor para reducir el vértigo ante lo desconocido: "Contar con la experiencia de otros en este recorrido es poner luz al camino para avanzar con menos riesgos. Si te has atrevido a dar el paso hay que caminar sin mirar atrás".

Nuevo rumbo
En un cambio profesional, lo que provoca miedo es abandonar la rutina. Levantar el pie de la superficie conocida es el punto de vértigo que nos obliga a retroceder y no avanzar. Para dar el paso, hay que ser capaz de soltar: es la clave del progreso.

jueves, 28 de marzo de 2013

¿EL DINERO LO ES TODO?


"Ser emprendedor supone no estar preocupado por el dinero"

Campeón de gimnasia, emprendedor y actor, el islandés Magnús Scheving creó la serie infantil Lazy Town, que en 2011 vendió por 25 millones de dólares a la empresa estadounidense Turner Broadcasting.

Ser deportista, tener dotes de carpintero y saber de números. Son tres requisitos que –en sentido figurado–, debe tener el emprendedor, a juicio de Magnús Scheving (Islandia, 1964), creador de la serie infantil Lazy Town, en la que además interpreta el papel de Sportacus.
Es deportista "porque está corriendo una constante maratón"; también carpintero, "porque sabe cómo crear proyectos"; y experto en finanzas, porque "las cosas son números".
"Ser emprendedor supone no estar preocupado por el dinero", defiende Scheving, quien asegura que "si tienes una buena idea y un buen plan, el capital siempre llegará". El ejecutivo considera que la idea es la punta de la pirámide, seguida del plan de negocio y la financiación, mientras la base se asienta sobre "mucho trabajo y esfuerzo". Scheving ha estado en Barcelona como padrino de la promoción del full time MBA de la escuela de negocios Esade.
Retos y formación
Nacido en un pequeño pueblo islandés de 500 habitantes, Scheving se planteó cómo fomentar e inculcar una vida sana y con buenos hábitos de comida entre los más pequeños. "Los niños ven la salud como algo aburrido y no entienden que, ahora, deben comer fruta y verdura para encontrarse bien el día de mañana", explica. No se trata de obligar a hacer ejercicio, sino de enseñar a los jóvenes a moverse y disfrutar haciendo cosas. "En la vida hay que moverse: si no estás activo, algo va mal", dice Scheving, que aplica esta filosofía a la vida del emprendedor.
Entre los retos de este creador de empresas destaca la necesidad de una mayor colaboración y networking entre emprendedores, porque "el intercambio de ideas" ayuda a que surjan buenos proyectos.
Visualizar vídeos y leer biografías, así como historias sobre emprendedores, o acerca de las experiencias de otros son tareas de las que "se aprende y que siempre nos hacen mejores. Es interesante ver cómo la historia se repite".
Para el consejero delegado de Lazy Town Entertainment, "la formación es clave" y considera "ridículo que sigamos con el mismo sistema educativo, porque la sociedad ha cambiado. Durante años el paradigma de la educación ha sido obtener un diploma, porque esto era sinónimo de trabajo... Pero eso ya no funciona en países como España, con una tasa del 25% de desempleo".
Nuevas ideas
Magnús Scheving considera que se debe hacer pensar más en la escuela, porque "necesitamos nuevas ideas y la gente tiene buenas ocurrencias. En cambio, el colegio fomenta la figura del primero de la clase, la competencia, copiar y ser mejor que el de al lado, cuando en el mundo real lo que de verdad funciona es la colaboración".
Scheving detesta la pereza, pero señala el equipo como un puntal para competir en el mercado laboral y uno de los mejores rasgos característicos de Lazy Town.
En este sentido, el exgimnasta compara el deporte con los negocios: en el fútbol o el básquet cada uno debe desempeñar un papel determinado para que todo el equipo –es decir, la empresa– funcione.
De gimnasta y carpintero a emprendedor y ejecutivo
Un libro y un programa de radio precedieron a Lazy Town, creada en 1991 y considerada una de las series más vendidas de la historia del entretenimiento, que se emite en más de 109 países con más de 500 millones de espectadores. El que fuera campeón de Europa de gimnasia en 1994 y 1995 financió la start up con su oficio de carpintero. Antes de lanzarse en la aventura empresarial, Scheving aprovechó sus viajes para recoger información sobre los hábitos de vida de otras culturas. En 2011, la firma Turner Broadcasting compró Lazy Town por 25 millones de dólares (19,43 millones de euros).
LazyTown Entertainment emplea a 30 personas en Islandia, pero la plantilla asciende a más de 200 trabajadores cuando se ruedan nuevos episodios. La firma –no facilita sus cifras–, ha diversificado su negocio con la venta de ropa, juegos de mesa, juguetes y discos de música, entre otros. Tras la venta de su empresa a la multinacional, Magnús sigue como consejero delegado en Lazy Town Entertainment y está centrado en el rodaje de nuevos capítulos.

miércoles, 27 de marzo de 2013

¿TRABAJAS SIMPLEMENTE POR UN SUELDO?


"No te pagamos por trabajar aquí"

Babak Nivi y Naval Ravikant, los autores del blog para emprendedores 'Venture Hacks', titulaban así uno de sus artículos acerca del poder motivador -o no- del dinero en el trabajo. Esto nos lleva al eterno dilema de si prefieres un empleo que te hace feliz, aunque el sueldo no sea bueno, o un puesto que aborreces en el que ganas mucho.

"Un aumento es sólo una motivación por treinta días. Después de todo, se trata sólo de tu sueldo”. Esta frase de David Russo, vicepresidente de recursos humanos de SAS Institute, es una de las favoritas de Babak Nivi y Naval Ravikant, los autores del blog Venture Hacks. Y ellos la han sacado de Hidden Value, un bestseller escrito por Charles A. O’Reilly y Jeffrey Pfeffer que explica cómo el dinero por sí solo nunca puede motivar el alto rendimiento profesional.
La tesis de O’Reilly y Pfeffer coincide básicamente con la de aquellos que calculan que la motivación extra que proporciona un aumento de sueldo dura tres meses. Según la mayor parte de estudios al respecto, queda claro que el dinero no es nunca el principal factor motivador. De hecho, un estudio de la Universidad de Princeton, dirigido por Daniel Kahneman, asegura que a partir de unos ingresos anuales de 75.000 dólares no hay mayores consecuencias en términos de felicidad, estrés, disfrute o frustración.
Todas estas teorías y cálculos nos llevan al dilema de si es preferible trabajar en algo que no nos gusta demasiado, o que aborrecemos, siempre que se gane mucho dinero, o si es mejor tener un empleo seguro que nos satisfaga plenamente, aunque esté mal retribuido. Las ocupaciones que producen más satisfacción son las que implican un mayor grado de realización personal, y se basan por tanto en las actividades que aportan un alto valor. El dinero, fnalmente, no tiene mucho que ver con la satisfacción en el trabajo.
La moneda de cambio en el mercado del talento ha sido siempre el salario. Talento a cambio de dinero. Y eso no funciona, porque cuanto más se ofrece, más quieren las personas. Dando más y más, la motivación y el compromiso no aumentan. No se trata de otorgar menos, sino de dar diferente. Cuanto más se tiene, más se quiere, las expectativas son muy elevadas y más difíciles de satisfacer.
Se tiende cada vez menos a preferir un buen sueldo a tener un trabajo que a uno le haga feliz. Hay que ser consciente de que esta será una relación a corto plazo en la que, básicamente, se consiguen mercenarios. Cuando tenemos empleados en jaulas de oro, lo lógico es que el rendimiento sea más bajo. Las organizaciones que pagan mucho suelen ser aquellas que, por su nombre o situación de mercado, están en una posición de riesgo, y sus tasas de rotación son muy elevadas.
Babak Nivi y Naval Ravikant aseguran en Venture Hacks que "estamos motivados para trabajar eficazmente y rendir a un alto nivel cuando nuestro trabajo expresa quiénes somos; cuando los objetivos del negocio de nuestra compañía tienen significado para nosotros; y cuando sentimos que somos valorados como personas, y no sólo como agentes económicos". La cuestión es que el dinero es un motivador muy débil o, dicho de otro modo, resulta ser un terrible motivador: Por sí mismo, el dinero motiva sólo a la gente inadecuada para hacer cosas incorrectas que sólo buscan ganar dinero.

martes, 26 de marzo de 2013

¿TIENES ILUSIÓN, CREATIVIDAD, CAPACIDAD DE ASUMIR RIESGOS Y CONVIERTES LOS ERRORES EN OPORTUNIDADES?


¿Tienes ADN de emprendedor?

Los elementos que configuran a un nuevo empresario son la ilusión, la creatividad, la capacidad de asumir riesgos y saber convertir los errores en nuevas oportunidades. Parte genética y parte trabajo.
[foto de la noticia]
Si tienes una meta clara, que es la que da fuerzas para superar los obstáculos, ya tienes materia prima para sacar adelante tu propio proyecto. Esta orientación a la consecución de objetivos es parte del ADN de las personas emprendedoras, que según Fernando Trías de Bes, economista y profesor asociado de Esade, “es una forma de enfrentarse al mundo y de entender la vida. El emprendedor es la persona que disfruta con la incertidumbre y la inseguridad de qué pasará mañana”.
En definitiva, para él comenzar nuevos proyectos es adrenalina pura. Tal es la fuerza de este espíritu que Trías de Bes asegura que el emprendedor con vocación, tarde o temprano, acabará embarcándose en una aventura empresarial porque no podrá evitarlo.
Aunque cada caso es único, todos comparten una serie de características que configuran la mentalidad de estos profesionales.

Elementos básicos
La cadena de ADN de un emprendedor tiene, según Fernando Botella, CEO de Think & Actions, cuatro elementos esenciales: habilidad para asumir riesgos; gestión del error y humildad; capacidad de observación y creatividad.


Proyecto ilusionante
Tener una idea original no es sinónimo de éxito empresarial. Albert Boch, experto en creación de empresas, explica que “lo que distingue a un auténtico emprendedor es la motivación por su proyecto. Asumen su reto con una actitud muy valiente, alejada de las zonas de seguridad y comodidad. Son muy positivos y tienen una ambición y un compromiso muy elevado”.


Gestión del riesgo
Saber manejar la incertidumbre es crucial. Crear un negocio es asumir riesgos. Gestionar los reveses y los cambios que impone el mercado es lo que distingue a una persona que tiene madera de emprendedor de otra que no la tiene. Pero la gestión del riesgo no debe ser entendida como un fin ni una apuesta, sino como algo que se está dispuesto a resolver si el objetivo realmente vale la pena.


Momento adecuado
Alejandro Suárez, vicepresidente de la Asociación de Inversores y Emprendedores de Internet (AIEI) comenta que estos profesionales saben cuál es el momento justo para iniciar su actividad. “No hay que dejarse llevar por las circunstancias y lanzarse a poner en marcha un negocio cuando no se siente de verdad, porque se estará demasiado presionado, se tomarán decisiones de forma precipitada y los fallos serán más graves”, puntualiza Suárez.


Actitud ante el fracaso
Los errores son algo inseparable de la vida empresarial. Nada sale bien a la primera y los emprendedores ven los fracasos como una parte más del proceso. Además, si se quiere que el negocio tenga un valor añadido es necesario alejarse de las inercias del mercado y atreverse a hacer cosas nuevas. Los fracasos deben ser vistos como lo que son: una experiencia de la que se tiene que aprender.


Con los pies en la tierra
Uno de los peligros que los profesionales con verdadero espíritu emprendedor saben controlar es el exceso de optimismo y de confianza. Saben que nunca se controlan todas las reglas del juego empresarial. Tampoco se dejan llevar por los primeros buenos resultados que pueden conducir a la improvisación y a morir de éxito.


Ilusión y formación
Botella recuerda que a alguien con inquietudes empresariales le mueve la ilusión, pero talla su proyecto para que tenga cabida en el mundo real. Trabaja su idea desde y para el mercado. Por eso, estudiar, formarse continuamente y estar dispuesto a desaprender y a asimilar formas diferentes de hacer las cosas son cualidades intrínsecas a estos profesionales.

domingo, 24 de marzo de 2013

¡¡¡resiste!!!


Supera el síndrome del eterno finalista

Buscar un empleo es un trabajo que requiere una constancia inaccesible al desaliento. Si tu tenacidad te ha llevado a la última fase en varios procesos de selección, convierte la frustración en una oportunidad y el mejor aliciente para mejorar tu acceso al mercado laboral.

Encadenar varios procesos de selección fallidos se ha convertido en algo habitual para muchos profesionales que quieren volver al mercado laboral. José Ignacio Jiménez, socio de Norman Broadbent, recuerda el caso de uno de ellos que, tras llegar en varias ocasiones a la fase final de selección para optar a un puesto, decidió elaborar su decálogo particular de búsqueda de empleo: "Lejos de lamentarse optó por recoger sus frustraciones. Sus experiencias formaron parte de un aprendizaje que, además, le dieron fuerzas para seguir adelante".
Advierte de que en estos momentos ninguna empresa contrata a una persona que refleje su desánimo en una entrevista, "y menos aún a alguien que se lamente de una trayectoria de intentos fallidos. Las compañías quieren personas positivas que generen confianza para liderar un proyecto". Para que el candidato saque partido a estas situaciones, Elisabeth Roux, directora general de Penna, recomienda pedir explicaciones al entrevistador, "preguntarle los motivos por los que no ha sido el elegido. Todo lo necesario antes de caer en un lacónico ¿por qué yo no?". Lamentarse o pecar de prepotencia echando la culpa a la empresa porque no ha sabido valorar tu potencial no es lo más acertado.

Los motivos
Seguro que te has preguntado alguna vez cuál es el motivo, sin pararte a pensar que a veces la solución está en tu mano. Según Roux, "suele ser un problema de actitud, falta de flexibilidad o de carácter y, a veces, un exceso de arrogancia. Ante una equivalencia de títulos, formación académica, másteres y requisitos técnicos para ocupar un puesto, la actitud es lo que inclina la balanza a favor del aspirante".

Preguntar por qué no has sido aceptado para el puesto es la mejor manera para acertar la próxima vez
Sin embargo, Sergio Hinchado, director comercial de Hays, puntualiza que algunas de las razones para eliminar a un finalista responden a su propia ambición profesional. "Antes de presentar su candidatura, debe tener el convencimiento de que realmente cuenta con la cualificación y las actitudes requeridas. Debe estar seguro de que sus capacidades encajan con el puesto. Por ejemplo, muchos candidatos quedan fuera del proceso porque no son bilingües. No se puede aspirar a ser Cristiano Ronaldo si no se cuenta con su físico y su preparación".
Para evitar caer en estos errores una y otra vez, estos expertos recomiendan hacer un estudio pormenorizado de cómo se ha desarrollado la entrevista porque, "probablemente hay algo que están haciendo mal", señala Hinchado. Apunta las preguntas que te ha planteado el entrevistador, cuál ha sido tu respuesta y cómo ha reaccionado. Eso te puede dar las pistas para mejorar en la próxima ocasión. El director comercial de Hays recuerda que "uno de los errores más frecuentes que comete el candidato es quedarse mudo cuando el seleccionador le plantea qué le ha atraído de la compañía, porqué quiere formar parte de ella y qué valor diferencial puede aportar al puesto que va a desempeñar".
También se cometen fallos como olvidar fechas claves en el currículo. Roux señala otros errores garrafales que están relacionados directamente con la actitud. Demostrar ansiedad por conseguir ser contratado es uno de ellos. "Cuando un candidato en activo muestra desesperación o descontento en su empresa y deja entrever que el único motivo del cambio es dejar su trabajo actual, obviando sus aspiraciones profesionales en el nuevo puesto, probablemente no conseguirá ni ése ni otro empleo en otra compañía".

El mejor coach
Los finalistas reincidentes tienen al alcance de su mano la mejor herramienta de autoconocimiento personal. "Si hacen una buena labor de introspección, de estas entrevistas pueden obtener un información muy válida para limar defectos, potenciar virtudes y conocer los límites profesionales", explica Jiménez. También considera positiva la oportunidad para hacer networking: "Si en un futuro el candidato monta un negocio, puede que esos interlocutores se conviertan en su clientes". Asimismo, el socio de Norman Broadbent asegura que "tras ser rechazados en varios procesos de seleción muchos ejecutivos no han tenido más remedio que reinventarse a sí mismos y hacer marca. Sin duda el ejercicio es muy duro, pero aporta mucho". El camino para la búsqueda de un empleo se convierte así en el mejor coach, por que permite al profesional ser testigo de sus debilidades y fortalezas.

Por eso, si te está costando dar con el trabajo de tu vida no desesperes si siempre te quedas a las puertas. Según Roux este recorrido te brinda la oportunidad de "perfeccionar, porque no existen dos entrevistas iguales; aprender, cada vez te enfrentas a mejores interlocutores; y, por último, sembrar para un futuro, quedar finalista es la mejor manera para que te recuerde y te tengan en cuenta en otros procesos".

la última entrevista cómo ser el elegido
1. Prepara tu exposición como si no hubiera mañana. Recuerda que si has conseguido llegar hasta el final es porque has demostrado que tienes más capacidades y cualidades que otros que se quedaron por el camino.

2. Si no te dicen cuántos candidatos han sido finalistas no te intereses por ello. Eso no te aporta ninguna información, y darás una mala imagen a tu entrevistador, que pensará que te preocupas más por tus contrincantes que por estar seguro de tus capacidades para acceder al puesto.
3. Sé tu mismo. No finjas saber más, ser más extravertido o perfeccionista de lo que has demostrado en las fases anteriores. Darás una imagen antinatural, y forzada que no te beneficiará en absoluto frente a tus competidores.
4. Demuestra flexibilidad y disposición para desarrollar el puesto. No aproveches la última entrevista para poner posibles peros sobre la mesa, como tus circunstancias personales o familiares. Te jugarás la candidatura. Además, demostrarás un gran desprecio por el esfuerzo y el tiempo que la empresa ha invertido en todo el proceso de selección.

martes, 19 de marzo de 2013

NO DEJES QUE SE RÍAN DE TI. GESTIONA TU TIEMPO Y TU ÉTICA


Mantén a raya a los ‘ladrones de tiempo’

Un sobrecito que avisa de la llegada de un nuevo mail; una llamada de teléfono; un compañero que nos pregunta o cuenta algo; el jefe que nos reclama "un momento"… El resultado: hemos perdido el hilo de lo que estábamos haciendo y la tarea se prolonga. ¿Te suena?

Estas situaciones nos acompañan día a día en la oficina y aprender a mantenerlas a raya es fundamental para mejorar nuestra vida. David Comí, socio director de Incrementes, explica que los llamados "ladrones de tiempo" nos pueden quitar entre un 50 e incluso un 70% de nuestras horas efectivas de trabajo. Y además provocan la sensación de no haber parado y haber conseguido poco.
No hay que tomarlos a la ligera, porque afectan directamente al cerebro reduciendo eficacia en las principales herramientas que usamos: capacidad de concentración y atención, energía y toma de decisiones. Esto ocasiona cansancio, agobio y alarga nuestra jornada.

Responsabilidad
La culpa no es sólo de los factores y actores externos. Gustavo Piera, presidente de la consultora CMR, cree que "cada individuo es el único responsable de organizar su tiempo y a qué lo dedica". Lo fácil es echar la culpa a otros, pero así no llegan las soluciones. Aunque cada uno tiene que encontrar su propio patrón de actuación, Piera recuerda que hay un denominador común: "Saber decir no. Impedir que irrumpan en nuestra planificación y crear un hábito de trabajo". Recuerda que nos pagan por añadir valor a la empresa con un trabajo eficaz, cumpliendo con lo prioritario y en los momentos necesarios.


Los obstáculos
E-mail y teléfono. Tenerlo siempre abierto y coger la llamada al primer tono nos induce a ser reactivos y nos provoca distracciones innecesarias.

Redes sociales. No por estar continuamente informados vamos a ser más productivos. A veces nos empachamos de datos, cifras e información sin pararnos a valorar si nos resultan verdaderamente útiles.
Reuniones improductivas. Asistir a una reunión no es lo mismo que participar. Si no has hecho el trabajo previo de preparación, pierdes tu tiempo y se lo haces perder a los demás.
Interrupciones del entorno. Atender a las pequeñas distracciones provoca la falsa sensación de hacer muchas cosas, pero en realidad no estás al cien por cien en nada.
Hábito multitarea. Saltar de un tema a otro resta energía y lo que es más grave eficacia.

La gestión
Tareas clave. Trata de ientificar las tareas que añaden más valor a tu trabajo y e intenta realizarlas por la mañana cuando se tiene más energía, o bien en los momentos en los que nuestros niveles de concentración son más elevados.

Pausas planificadas. Concreta unos tiempos determinados dedicados a descansar. Cada dos horas, descansa diez minutos.
Fechas límite. Establece horas determinadas para cada actividad. Exígelas y ofrécelas a las personas de tu entorno.
Planificación diaria. Al inicio de cada jornada organiza tu agenda y al final del día revísalo y haz balance.
Trabaja por bloques. Agrupa las tareas por similitud y establece límites de tiempo.
Apaga tu smartphone. Estar permanentemente conectado no aumenta tu rendimiento. En realidad provoca desgaste y pérdida de tiempo por el mal hábito de empezar algo, parar a mirar el móvil, volver a empezar, parar...

Frena el correo
* Desconectar el avisador de mensajes nuevos. Así evitamos reaccionar a cualquier estímulo (luz, pitido, vibración) que nos haga ser reactivos.

* Concretar horas establecidas y no estar pendiente durante toda la jornada. Por ejemplo: fijar cuatro momentos al día cada dos o tres horas.
* Configurar el dispositivo para recibir los mensajes en horas determinadas de nuestra jornada.