martes, 29 de noviembre de 2011

LA INCOMPETENCIA PERJUDICA EL TRABAJO EN EQUIPO.

Nunca contrate a un incompetente
Contratar al candidato erróneo es un fallo garrafal, pero más aún si no se reconoce enseguida y se reincide. La incompetencia de este profesional perjudica el trabajo en equipo, pervierte el liderazgo y supone un elevado coste económico sostenido en el tiempo.

Equivocarse en la selección de un profesional puede salir muy caro. Ahora que las empresas están ávidas de talento, fichar a buen un directivo es una oportunidad de oro para motivar a la plantilla, ser más productivo y, sobre todo, aumentar ingresos. Pero si las cosas se tuercen, si le pueden las prisas, le falla la intuición y yerra el tiro en la elección, ese fichaje puede convertirse en la manzana podrida que acabe con el buen rollo en la oficina, que despierte el lado más amargo de sus profesionales y destruya el ritmo de trabajo. Todo ello sin tener en cuenta el dinero que supondrá desprenderse de ese tóxico que se suma a lo que ya invirtió en su reclutamiento.
Andrés Fontenla, director general de Futurestep, estima que el coste de contratar a un directivo con un sueldo medio con ayuda externa puede suponer 100.000 euros, sin contar las horas de reuniones, entrevistas y los profesionales ocupados en la selección. Los directores de recursos humanos coinciden en que seleccionar no es tan fácil, porque “supone pronosticar comportamientos futuros, por esta razón el rigor es fundamental en todas las fases”. Se ha parado a pensar, ¿cuánto cuesta una mala contratación?
Los directores de recursos humanos coinciden en que seleccionar no es tan fácil, porque “supone pronosticar comportamientos futuros, por esta razón el rigor es fundamental en todas las fases”
Escoger bienLos directivos de recursos humanos coinciden en que el mayor error de una mala contratación es quedarse con el error. Ana Morales, de Mediatronic –compañía de tecnología médica– lo explica: “Una rotación del 2% como la nuestra tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Si te equivocas en la contratación es difícil ponerle remedio a corto plazo y entonces se magnifican las consecuencias”. Los nefastos resultados de incorporar a un profesional que resulta incompetente son aún más patentes en Latinoamérica.
Jesús Pacheco, director de recursos humanos de Vestas –firma de energías renovables–, afirma que el riesgo en esos países es muy alto. “Allí se vive una situación de pleno ciclo expansivo y el coste de no llegar a tiempo, de desaprovechar la oportunidad, es tan alto que si no tienes a las personas adecuadas puedes perder la carrera”. Y lo más grave de no renunciar a la oportunidad es no echarse atrás a tiempo.
Así Ana Jimeno, subdirectora de selección e integración de Repsol, dice que “el problema son los costes crecientes. Te das cuenta el primer día, enseguida lo percibes y, sin embargo, cuesta reconocerlo. Persistimos en el error hasta el día anterior a que finalicen los seis meses de prueba”. Susana Gómez, directora de recursos humanos de Kellogg, también asume parte de esa culpa: “La cuestión es cuándo reconoces que lo has hecho mal, porque te das cuenta antes, y también en qué momento dejas de engañarte. Realmente lo sabes si se presenta una situación que te supera, es decir, cuando surge un problema”.
“La cuestión es cuándo reconoces que lo has hecho mal, porque te das cuenta antes, y también en qué momento dejas de engañarte. Realmente lo sabes si se presenta una situación que te supera, es decir, cuando surge un problema”
Las prisas, la oportunidad, no renunciar a un posible buen candidato por miedo a que lo capte la competencia... Sea como sea, algo falla, según se puso de manifiesto en este segundo Observatorio Laboral de Futurestep. Fontela señala que en España no se utilizan las referencias porque algunos clientes tienen reparo: “Les ofrecemos la posibilidad de solicitar tres referencias externas para tener una visión más amplia, pero aquí es difícil porque cuesta dar el feedback negativo de una persona. Incluso al cliente le parece violento porque piensa que el candidato se puede molestar. Hay pudor”. A partir de su experiencia, Gómez afirma que “en otros países se hace una verdadera investigación al margen de la selección. Aquí no”.
Las prisas no son buenas consejeras. Gonzalo Romeu, director de recursos humanos de Thales, lo explica así: “Pensamos que seleccionar es fácil, que luego con desarrollar basta, pero es complejo dependiendo de los perfiles. Cuánto más tiempo dedicas y más riguroso es un proceso, más probabilidades hay de no equivocarse. Tienes que pronosticar el comportamiento futuro del candidato sólo en las horas que dedicas a la selección”. Morales coincide con Romeu en que es complicado. “Además, en muchas ocasiones se hace con prisas, con la presión de cubrir una posición en un mes, cuando se prevé que el candidato permanezca en la empresa al menos quince años”.
También Pacheco reconoce que “es difícil manejar los tiempos para no desperdiciar oportunidades y también no romper la estructura con un candidato que no está a la altura”. Jimeno añade que “es muy importante hacer la selección bien desde el principio para conseguir una buena cantera. Si te equivocas con alguien en una posición de entrada y tiene potencial, en grupos grandes hay muchas opciones pero, en un cargo directivo un error es crítico”.
Para evitar estos conflictos se recurre a la selección interna pero, como advierte Morales, “se corre el riesgo de considerar que un magnífico especialista va a ser un buen gestor de equipos”. Javier Roa, director de recursos humanos de Goodyear Dunlop, dice que estas desafortunadas promociones perjudican la imagen de la compañía. Morales concluye que hay mucha presión con los ascensos: “¿Cómo no va a promocionar si lleva aquí toda la vida?”.

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Cómo encontraré el capital para financiar mi nueva empresa?

¿Dónde está el dinero para las ideas?
Cuando los bancos cierran el grifo del crédito para los emprendedores estos tienen que conseguir fuentes alternativas para sacar adelante sus proyectos. Capital propio, clientes, inversores privados o sociedades de avales son algunas de las vías para obtener recursos.

Tengo una buena idea y un sólido plan de negocio, pero ¿cómo encontraré el capital para financiar mi nueva empresa?, se pregunta un emprendedor. La dificultad de acceso al crédito para poner en marcha un proyecto es uno de los obstáculos que frena el espíritu empresarial. Una circunstancia que desde distintos sectores se urge a dar solución. "La situación no ha mejorado: más del 80% de los autónomos encuentra dificultades para conseguir financiación; a casi la mitad se le ha denegado; y a uno de cada cuatro se les ha concedido por un importe menor al solicitado", enumera Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de ATA.
La conclusión de esta situación la ofrece Juan José Güemes, presidente del Centro Internacional de Gestión Emprendedora del IE Business School: "Las empresas tienen un ciclo vital, pero en este contexto en el que existe una dificultad extraordinaria para conseguir recursos, muchas de ellas mueren antes de tiempo por una falta de liquidez".
Romper esa barrera pasa por realizar una estrategia de financiación: se debe tener claro dónde se puede acudir y qué hay que pedir. >strong>El emprendedor debe diversificar las vías de crédito porque, según Ferrero, "es más fácil conseguir los recursos si se divide el capital necesario entre varias fuentes. El importe solicitado será menor y, por eso, las probabilidades de obtenerlo aumentan"; y ha de buscar fuentes alternativas al crédito bancario. Si las entidades financieras cierran el grifo, habrá que barajar otras opciones.
Inversores y otros recursos"El nuevo empresario tiene que aportar dinero. Nadie financiará el 100% de un proyecto!, afirma Fernando Moroy, profesor de la Escuela de Organización Industrial (EOI) y vicepresidente de Keiretsu, una red de inversores privados. Este experto calcula que el 40% del total de la financiación deberían ser recursos propios aportados por el emprendedor, su familia o amigos. O lo que en inglés se llama las tres efes: family (familia), friends (amigos) y fools (locos).
El resto de capital puede obtenerse a través de sociedades de capital riesgo, de avales o inversores privados. Según Raúl Mínguez, analista del Consejo de Cámaras de Comercio, el número de emprendedores que acude a estas fuentes se ha triplicado en los últimos años.
En este sentido, Moroy destaca el préstamo de Enisa, dependiente del Ministerio de Industria, de hasta 50.000 euros para la creación de empresas promovidas por jóvenes, y las líneas de financiación de Avalmadrid, que permite acceder a importes de hasta 60.000 euros.
Los business angels, aunque tienen cada vez más presencia en España, se dedican sobre todo a la financiación de proyectos vinculados a Internet. Güemes expone que "en este país, el perfil de estos inversores privados es el del emprendedor que ha tenido éxito en negocios tecnológicos, y proporciona a los nuevos empresarios financiación, apoyo y contactos".
Sébastien Chartier, consejero delegado de Creaventure, opina de forma similar: "Las redes de business angels están extendidas en el sector tecnológico. Si se quiere abrir una zapatería es complicado acceder a ellos".Sin embargo, el capital más seguro para una nueva empresa llega a través de la venta de sus productos y servicios. "Los emprendedores deberían buscar más clientes que fuentes para obtener crédito", sentencia Chartier. O como expone el presidente del Centro de Gestión Emprendedora del IE: "La mejor financiación es la propia actividad. Toda empresa tiene que vender, y esto es lo importante. Si esto no ocurre, el negocio muere, aunque se haya conseguido mucho capital".
Más cultura financieraUna de las razones que esgrimen los expertos para explicar esa falta de financiación de la que adolecen los proyectos españoles –al margen de la actual coyuntura económica–, es la escasez de inversores. "La cultura de business angels es algo incipiente, todavía no es un mercado maduro", explica el profesor de la EOI. En concreto, el número de inversores en redes de business angels en España es de 1.473, mientras que en Estados Unidos es de 12.000, de acuerdo con El Libro Blanco del Emprendedor de Esade.
En este sentido, Güemes considera que "faltan inversores capaces de contribuir a que un proyecto tecnológico se convierta en una empresa. Se necesitan personas capaces de cubrir ese hueco en el sistema financiero".A este déficit se suma el hecho de que "un proyecto implica riesgo, y es normal que los financiadores tomen precauciones a la hora de poner dinero", de acuerdo con Moroy.
¿Cuál son los puntos críticos que un inversor tiene en cuenta para embarcarse en un proyecto? Este experto ofrece cinco argumentos. En un primer momento, el financiador se fijará en el equipo, la experiencia y el conocimiento del sector que poseen los emprendedores, es decir, en su perfil. Luego se centrará en el negocio:la oportunidad que supone o el hueco en el mercado que cubrirá, y si la empresa tiene posibilidades de crecimiento real. El cuarto punto es que la idea esté plasmada y confeccionada en un proyecto sólido; y por último, el inversor estudia su propia estrategia de salida, que suele producirse a los cinco años.
El emprendedor tiene que dedicar tiempo al estudio de las distintas fuentes de financiación –‘business angels’, entidades bancarias, sociedades de avales o ayudas públicas–, para conocer qué ofrece el mercado y cuáles son las posibilidades de conseguir el crédito en cada una de ellas.
CLAVES PARA ENCONTRAR CAPITAL
Es conveniente realizar un sólido análisis financiero. El empresario debe establecer una cantidad mínima para comenzar con el negocio.
Calcular los costes de la financiación: las comisiones, disponer de patrimonio como aval...
Deberá analizar los riesgos financieros, como la morosidad o el retraso en los pagos de sus clientes.
Ante todo, el emprendedor tiene que saber en qué va a invertir los recursos conseguidos

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿COACH O CONSEJERO?

Cómo pillar a un falso ‘coach’
Si cree que necesita un coach para mejorar sus habilidades directivas, procure que no le den gato por liebre. Los buenos son sutiles en sus preguntas, incisivos en sus comentarios y capaces de removerle por dentro. Si después de una sesión no siente cierto desasosiego y sólo sale cargado de un buen puñado de consejos, probablemente le están engañando: un coach no asesora y, por supuesto, nunca le proporcionará el elixir del liderazgo, porque eso sólo depende de usted.
En la película británica Billy Elliot, un chico de once años ansía ser bailarín profesional. La señorita Wilkinson ayuda al niño a hacer realidad su deseo, le hace descubrir que lograr esa meta le convertirá en una persona plena. Como si se tratara de un espejo, esta entrenadora apoyó a Billy Elliot hasta dónde ella podía llegar. A partir de entonces, el joven tuvo que volar por sí mismo y luchar por su desarrollo, cortando el cordón umbilical que hasta entonces le unía a la maestra, su coach.En esto consiste un proceso de coaching: en descubrir el potencial de un individuo y fomentarlo. “Un coach jamás tiene que decir a su coachee qué tiene que hacer para lograr sus objetivos. El profesional es el que debe de encontrar su propio camino”, explica María García, socia directora de Seeliger y Conde Consultoría, quien añade que “un buen coach es alguien capaz de sacar lo mejor de tí mismo”.
Por tanto, si ha decidido que un proceso de coaching puede ayudarle a descubrir lo mejor de usted mismo, ¡adelante! Está comprobado que es uno de los mejores y eficaces métodos de desarrollo directivo y… también uno de los más caros. Con estos atractivos no es extraño que muchos profesionales quieran aprovechar la oportunidad. Por esta razón, aquellos que tienen experiencia, prestigio y disponen de una certificación en este ámbito se revuelven ante los intrusos.
Un famoso coach estadounidense cobró un millón de euros por un programa de formación de un año a un alto ejecutivo
Luis Huete, coach y profesor del IESE, advierte que un famoso coach estadounidense cobró un millón de euros por un programa de formación de un año a un alto ejecutivo. “Probablemente sus clientes, directivos y brokers en la Bolsa de Nueva York pueden llegar a amortizar lo invertido en su desarrollo en medio día”, afirma. En España no se manejan esas tarifas. La media está en unos 700 euros por sesión (en torno a una hora) para un directivo medio; y en el caso de procesos para consejeros delegados se pueden llegar a los 1.000 euros. Sospeche de cantidades que destaquen de manera alarmante por encima o por debajo.Miguel J. Roldán, coach y presidente de The International School of Coaching (Tisoc), afirma que esta técnica “tiene muchos familiares cercanos que se confunden por su proximidad en la forma en que logra obtener el resultado. El life coaching o coaching personal se asimila con terapias, con psicología y hasta con otras herramientas como la PNL –programación neurolingüística, un enfoque de terapia-. También se compara con consultoría y hasta con formación de habilidades. Desafortunadamente, aquí está la mayor distorsión”.
Descubrir al mentiroso
1.Pida referencias. Antes de firmar el proceso, la socia directora de Seelinger y Conde consultoría recomienda interesarse por el coach: “Con quién ha trabajado, qué técnicas ha desarrollado y qué resultados ha obtenido”. Douglas McEncroe, director de Douglas McEncroe Group, aconseja también investigar las cualificaciones del coach, sus certificaciones y las empresas para las que ha trabajado. “Tampoco es mala idea animarle a que explique la teoría del coaching, sus influencias y porqué hace las cosas cómo las hace”.
“Un coach jamás tiene que decir a su coachee qué tiene que hacer para lograr sus objetivos. El profesional es el que debe de encontrar su propio camino”
2.No a las preguntas cerradas. Las cuestiones que obligan a un ‘sí’ o a un ‘no’ está fuera de este tipo de procesos. “Hay que la plantear preguntas abiertas que animen al coachee a pensar”, dice McEncroe. García asegura que un buen coach “tiene que parafrasear y meterse de lleno en el lenguaje de su cliente. Si se sumerge en la emoción es capaz de despertar el cambio”.
3.No a los procesos de más de un año. Estos programas tienen una duración limitada que, raras veces, supera los doce meses. Por encima de ese periodo se crea una dependencia que distorsiona la esencia del coaching. García afirma que “si el programa con un consejero delegado se prolonga tres años, eso ya no es un coach, es un asesor. Una vez formado, el directivo tiene que ser autónomo”. McEncroe coincide y añade que “en el caso de personas sanas, que no sufren ningún tipo de trastorno psicológico, se trata de ayudarles a pensar de una manera más amplia y clara”.4.Sospeche de todo. Ni la certificación y a veces la experiencia garantizan a un buen coach. Los hay magníficos que no están titulados y otros que, a pesar de contar con un gran bagaje, no dominan la técnica lo que debilita el éxito de los procesos. García señala que “la mayoría de estos procesos dependen de la empatía que haya entre coach y coachee. Si después de la primera sesión no se logra acceder al directivo, a veces no vale ni la certificación ni la experiencia”.
5.El protagonista es usted. No olvide que el protagonista de un programa de coaching es usted, no el coach. Ser mejor líder, directivo o gestor está en sus manos. El entrenador sólo le puede guiar en este reto, “empuja a pensar y a cuestionar tus primeras interpretaciones personales”, apunta McEncroe.

jueves, 24 de noviembre de 2011

LAS EMPRESAS TAMBIÉN NECESITAN COACHING

¡Stop a la esquizofrenia empresarial!
Que su empresa no le vuelva loco
Ideas irracionales, incoherencias entre lo que se dice y lo que se hace en una empresa, aplanamiento afectivo y emocional o falta de respuesta a tiempo ante las nuevas demandas del entorno son algunos de los síntomas que se descubren en una organización que padece esquizofrenia empresarial.
“Esta ‘enfermedad’ se plasma en aquellas organizaciones en las que se dispone de una teoría o código de comportamiento declarado y de un código de conducta distinto que es el que habitualmente se utiliza”, según Atesora, consultora especializada en el acompañamiento de compañías y profesionales en situaciones de cambio. Este tipo de dicotomías puede producir “la aparición de rutinas defensivas en el funcionamiento cotidiano de las personas que trabajan para estas organizaciones”, añaden desde la consultora.
El dónde dije digo, digo Diego puede llegar a producirse con frecuencia en las empresas en momento de crisis. “Todas las compañías son esquizoides”, ironiza José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, quien considera que este problema se da “cuando hay unos valores determinados que se violan por algunos ejecutivos y generan malestar en el equipo”. Pero esta ‘enfermedad’ empresarial no tiene por qué ser, necesariamente, consecuencia de la crisis y sí una excusa. Según Javier Tovar, consultor talent management de MOA BPI Group, “algunas firmas están aprovechando los momentos de dificultades económicas para centrarse únicamente en los resultados, descuidando el trato con las personas y afectando muy negativamente a aspectos como el clima laboral, el compromiso y el orgullo de pertenencia a la organización”. Cuando lo que recomiendan los expertos es mantener la autenticidad y la coherencia a todos los niveles.
Tovar señala que la disonancia que se puede presentar en algunas organizaciones se detecta a través de dos vías:
1) Cuando empresas que presumen de tener bonitos folletos de valores y principios no reflejan esta conducta en el comportamiento diario. Entonces, el equipo pierde la confianza y acaba sin creerse la línea de la compañía.
2) La forma de dirigir de los mandos a veces es poco ejemplar. Es decir, estilos poco participativos, escasa delegación, falta de feedback positivo, etcétera. Es importante predicar con el ejemplo.
Soluciones¿Cuál es el tratamiento adecuado para solucionar este problema? Tanto Tovar como Casado coinciden en señalar los planes de evaluación a nivel global como una de los remedios ante esta situación. “En muchas empresas los valores van por un lado y las competencias objeto de evaluación y desarrollo van por otro”, comenta el consultor de MOA BPI Group. Para evitar que esto ocurra, “deben existir algunas competencias transversales que refuercen la importancia de los valores junto con las específicas de cada puesto”.
Tovar también recomienda “centrarse en el desarrollo directivo y la formación de mandos intermedios para que a través de estos ejemplos se motive y comprometa al equipo”.
“No se debe confundir el deseo con la realidad”, aconseja Casado. Por ello, los códigos de conducta de las empresas deberían estar basados en la realidad de la organización para evitar que se produzcan comportamientos que pongan en jaque el buen funcionamiento de una compañía.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡¡¡EN LA GESTIÓN DEL OUTPLACEMENT EN SALAI ENCONTRARÁS LA AYUDA!!!

Los parados de larga duración suponen casi el 50% del total de desempleados
El nivel de paro de larga duración en España creció en el tercer trimestre hasta representar el 49,3% del total de desempleados, al crecer en 1,9 millones de personas, según un informe de Manpower.
El actual nivel de parados que llevan más de un año buscando empleo implica que el mercado laboral en España requiera una década para recuperar los niveles de desempleo de larga duración anteriores a la crisis, según ha explicado el autor del informe, el catedrático Josep Oliver.
De los 2,4 millones de desempleados estructurales registrados entre enero y septiembre, el 51,9% llevan dos o más años sin empleo, un nivel que desde 2009 ha ido aumentado progresivamente.
Hombre, mayor de 34 años, nacido en España y con estudios medios es el parado de larga duración más abundante. Este perfil es el que ha sido tradicionalmente el pilar principal de la unidad familiar.
Aunque tanto los parados de larga como de corta duración tienen un perfil similar, muy ligado a la sangría en el sector de la construcción, Oliver ha advertido que "podríamos estar ante un punto de inflexión hacía otra fase de la crisis".
Por ello, el rostro de los parados que la crisis ha ido perfilando está cambiando, especialmente con los dados de desempleo del tercer trimestre, en cuanto al sexo, sectores a los que afecta, nivel de estudios y tipo de contrato.
En los últimos dos años las mujeres han pasado de representar el 44,4% del total de desempleados al 46,3% del anterior trimestre, mientras que el sector servicios ha destruido 38.000 empleos entre julio y septiembre, tras un repunte de empleo antes del verano.
Además, entre abril y septiembre de este año las personas con estudios superiores han perdido empleo por primera vez y las que tienen un bajo perfil formativo han menguado su peso en el total de paro, pasando del 58,3% al 56% en un año.
El nivel de empleo de los asalariados con contrato temporal ha ganado peso en los últimos trimestres, desde el 24,8% sobre el total de trabajadores hasta el 26,1% del tercer trimestre, en detrimento de los contratos indefinidos.
Además, los jóvenes ostentan cada vez un menor peso en la tasa de paro, aunque se explica porque parte de los jóvenes inmigrantes han vuelto a su país y porque parte de los nativos han sustituido el mercado laboral por el de la formación y el reciclaje.
Para el catedrático Oliver, estos cambios de tendencia en el tercer trimestre del año coinciden con el avance del paro entre julio y septiembre que se explica por la crisis de la deuda soberana. "El cambio radical entre el segundo y tercer trimestre debe explicarse por causas externas. Ha cambiado la percepción de la situación económica, lo que para en seco las decisiones de los empresarios", ha dicho el autor del informe El mercado de trabajo abril-septiembre 2011 y el paro de larga duración.
Pese al cambio, la construcción no ha frenado su marcha atrás y ha marcado un mínimo histórico, ya que su peso sobre el global de empleos equivale al mínimo marcado en 1985, también en plena crisis.

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿ADICTA AL TRABAJO?

Soy adicto al trabajo... ¿Y qué?
Quien no se consuela es porque no quiere... Quizá ser un adicto al trabajo no sea tan malo como parece, y el argumento viene ahora de una escuela de negocios francesa, que ve en el 'workaholic' ciertos aspectos constructivos en términos de motivación, satisfacción profesional y autoestima. De la "adicción" positiva a la "drogadicción laboral" hay sólo un paso.
La Escuela de Negocios de Rouen, en Francia, ha llevado al mundo laboral las consecuencias del "sarna con gusto no pica": Ha realizado un estudio que asegura que existe una cierta adicción al trabajo que, lejos de ser perniciosa para la salud y la mente, puede ser constructiva.
La investigación, citada recientemente por The Wall Street Journal, sugiere que, más que estresados, los llamados workaholics simplemente creen en un equilibrio diferente y se mueven en parámetros distintos a los del resto de profesionales en lo que se refiere a la conciliación.
Así, existe una categoría "aceptable" (o correcta) de "adicción al trabajo" que puede ser beneficiosa para el workaholic, para su empleador y para la sociedad en general. No se trata de enfermos por el trabajo, ni de locos. «Es gente que quiere dejar las cosas hechas, y esto es lo único que puede colmar sus ansias de realización.
El autor del estudio, el professor de management Yehuda Baruch, compara la adicción al trabajo con la adicción al chocolate: "Disfrutar de ese manjar no tiene por qué ser una condición debilitante. Puede ser saludable y reporta placer y energía. De forma similar, los workaholics reciben la contraprestación del disfrute por el trabajo. Si esto no menoscaba la propia salud mental o física, no hay motivo para prohibir lo que les reporta satisfacción".
No se trata de enfermos por el trabajo, ni de locos. “Es gente que quiere dejar las cosas hechas, y esto es lo único que puede colmar sus ansias de realización
El estudio advierte que esa adicción debe ser autoimpuesta, y no obligada por quien nos manda cumplir determinadas tareas. La adicción al trabajo se confunde a menudo con estar saturado o sobrecargado de tareas. La investigación de la Escuela de Rouen concluye que pasar más horas en el trabajo -si eso produce satisfacción y sentimiento de realización personal a quien lo hace-, no tiene por qué ser malo. Se trata de una motivación positiva. El problema llega cuando se trata de una obligación no deseada, por la necesidad de conseguir dinero extra o por la imposición de un jefe tóxico que nos explota.
En este escenario la filosofía del trabajador extremo no es sostenible. Ahora muchas empresas se aprovechan de la situación para presionar a sus empleados, y de este modo resulta casi imposible rendir al cien por cien; no se puede ser plenamente productivo, porque la persona no está centrada ni equilibrada. En este escenario, además, se genera un caldo de cultivo propicio para la pseudoexplotación y el semiesclavismo, porque el miedo genera aceptación y complicidad.
Así que, ya sabe: si le va realmente lo de trabajar hasta más allá de lo que los demás consideran normal, quítese los complejos y presuma de su grado de satisfacción personal.
Si por el contrario está obligado por su empresa o por su jefe a un ritmo de trabajo vertiginoso, con plazos muy ajustados para todo y a un flujo impredecible de actividad, manteniendo jornadas de entre 70 y 120 horas semanales; si está obligado a viajar constantemente por cuestiones profesionales o a acudir con frecuencia a eventos relacionados con su trabajo más allá de las horas de oficina, entonces es usted un empleado extremo, y el peligro de adicción negativa es evidente. El trabajo es una prioridad para usted frente a las relaciones sociales o la propia salud. Tiene motivos para preocuparse.
Un estudio de la consultora Catalyst, junto con la Brandeis University de Estados Unidos, revela que un 69% de aquellos que mantienen trabajos extremos reconoce que estos minan su salud; un 46% admite que suponen un obstáculo crucial en su matrimonio; y un 58% cree que su actividad profesional dificulta su relación con los hijos.
En realidad, casi el 70% de los trabajadores extremos asegura que está dispuesto a sacrificar su bienestar y su vida social, aunque un 36% cree que no podrá mantener ese estilo de vida durante más de un año. Usted decide... Si le dejan.

domingo, 20 de noviembre de 2011

LA TAREA DE IMPULSAR EL SENTIMIENTO DE QUE SE FORMA PARTE DE UNA ORGANIZACIÓN ES MUY SERIA Y COMPLEJA

El orgullo de pertenencia se valora jugando
La tarea de impulsar el sentimiento de que se forma parte de una organización es muy seria y complicada. La consultora se ha decidido a resolver este dilema con un juego eficaz que recuerda y pone en valor los aspectos positivos de la compañía. No corren buenos tiempos para fidelizar a los profesionales de una compañía. A los cambios vertiginosos y radicales que el nuevo mercado sociolaboral provoca en la relación entre empleadores y empleados se une el impacto de una situación económica con tintes muy pesimistas que no favorecen precisamente el orgullo de pertenencia a una organización ni el compromiso. Si la dificultad económica obliga a tomar medidas internas para ajustarse a la nueva situación del mercado, la tarea resulta doblemente complicada.
Para luchar contra la desmotivación que pueden provocan tales medidas, Accenture ha desarrollado algunas iniciativas internas de recursos humanos, entre las que se cuenta Accenture-Land, un juego online basado en preguntas y respuestas relacionadas con la propuesta de valor de la compañía a sus empleados.
Teresa Albertos, responsable de recursos humanos para España, Portugal, Israel y países de Africa de Accenture, explica que el objetivo principal del proyecto es "recuperar el sentido de pertenencia y satisfacción del empleado. Cuando alguien se incorpora a una compañía, valora lo que se le ofrece en ella y toma una decisión. Es humano y lógico que todo eso se diluya y se deje de apreciar y valorar lo que hay de bueno en tu empresa. Iniciativas como esta tratan de poner en valor la propuesta de Accenture para sus empleados. Se trataba de comparar nuestra oferta con la de otras compañías, y comprobar si es completa, competitiva e integral. Y pudimos reconfirmar que, efectivamente, lo es, por lo que decidimos diseñar una acción de comunicación para ponerla en valor definitivamente".
Mínimos exigentesDesde el principio se establecieron unas pautas mínimas para el diseño del proyecto. En primer lugar, debía aportar creatividad y diferenciarse de las comunicaciones corporativas externas, creando expectación. Tendría que ser un mensaje más cercano que las comunicaciones institucionales típicas. Asimismo debería suponer una acción sencilla, basada en las nuevas tecnologías, que supusiera poco esfuerzo e inversión de tiempo por parte de los empleados. Con un nuevo lenguaje y un concepto de comunicación diferente para captar a las personas, sin olvidar que el público objetivo tiene una edad media inferior a los 34 años.
También se pretendía recoger en pocos mensajes todos los atributos de la oferta de valor, previamente clasificados en categorías o temas.El objetivo que se plantea en el juego es que los participantes construyan su propia ciudad en Accenture-Land, y para ello deben superar diferentes niveles que se van lanzando semanalmente, durante un mes.
Se recuerda la propuesta de valor de la compañía, analizando si es completa y competitiva
Los ganadores de Accenture-Land son aquellos que acumulan más habitantes-puntos y más edificios-infraestructuras en todos los niveles. Se publican además unas clasificaciones en cada nivel que generan expectación entre los participantes.
Teresa Albertos hace notar que "el proyecto es más formativo que competitivo. No importaba tanto quién ganaba como el hecho de aprender sobre aquellos aspectos en los que Accenture ofrece un plus".
Accenture-Land ha logrado una mejora de la motivación de los empleados cifrada en un 6%. Los responsables de la iniciativa aseguran asimismo que la mejora del clima laboral se ha incrementado en un 7%; la fidelización de los empleados en un 5% y la disminución de la rotación en un 2%.
Albertos concluye que el impacto de esta acción ha afectado directamente al 56% de la plantilla, "aunque podría decirse que ha llegado al cien por cien si nos fijamos en el hecho de que todos se hayan enterado de cuál es la oferta de valor de la compañía".
También aprecia mucho el intangible que supone las valoraciones positivas acerca de la acción, y cómo los miembros de la organización se han dado cuenta de que existen aspectos de la compañía que ya no se recordaban.En todo caso, el proyecto de Accenture-Land sirve ya como modelo internacional, puesto que más de una decena de países del universo Accenture están adaptando esta iniciativa