domingo, 29 de junio de 2014

¿HAY VIDA DETRÁS DEL TRABAJO?


Qué ocurre cuando toda tu vida sucede en el trabajo


A algunos profesionales les sabe a poco pasar ocho horas, de media, en la empresa. Su trabajo se convierte en un punto de encuentro con amigos e, incluso, con la pareja. ¿Es rentable esta actitud?

Quién no conoce a alguien que se pasa la vida en la oficina... Ese compañero para el que su trabajo y su círculo social se reducen a cuatro paredes y prefiere dedicarle más horas a la empresa que volver a casa con su familia. Aunque parezca mentira, hay más profesionales enganchados al presentismo de lo que imaginamos. Y, pese a que pueda parecer lo contrario, todas estas horas extra no les convierten en trabajadores más productivos.
Montse Ventosa, presidenta de Truthmark, clasifica a estos personajes en función de cinco argumentos: "Los hay que dedican la mayor parte de su tiempo a la oficina para compensar ciertos vacíos de talento, demostrando que trabajan mucho; también están los que quieren probar su compromiso y su implicación; por otro lado encontramos a aquellos que lo hacen para integrarse o porque confunden su identidad personal con la profesional; existen los que se identifican con la cultura de la compañía; y los que, por circunstancias personales, encuentran en el trabajo un refugio a determinados problemas".
Para Genoveva Vera, psicóloga coach ejecutiva y experta en liderazgo, este tipo de comportamiento es más habitual en las multinacionales y en aquellas empresas en las que hay personas desplazadas y no tienen más relaciones que las que crean con los compañeros de plantilla. Aunque José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, también apunta a contextos muy competitivos como caldo de cultivo para la aparición de este tipo de profesionales: "Despachos de abogados y consultorías, por ejemplo, son escenarios en los que se origina más presentismo, aunque ahora, con la introducción de las nuevas tecnologías, esta situación tiende a cambiar". Efectos El problema surge, según Paco Muro, presidente de Otto Walter, "cuando ese exceso de horas tiene su origen en una mala organización, en la ineficiencia, en una equivocada dirección o en un exagerado reconocimiento a la presencia física en lugar del rendimiento. Si es así, el asunto es serio, porque ya no se trataría de profesionales trabajando a destajo sino de gente fingiendo estar trabajando a destajo o rindiendo al mínimo durante más tiempo del necesario". Sin embargo, si todo está bien "cabe entender que la oficina es un entorno de vida, un sitio de relaciones, de retos, de emociones en el que dedicamos gran parte de nuestro tiempo y, por tanto, ¿por qué no puede ser un lugar atractivo para estar y vivir?", se pregunta también el presidente de Otto Walter. Depende de la situación y de las razones, pero, en cualquier caso, Ventosa recuerda que "basar exclusivamente la autoestima en un área, aunque sea la profesional, puede ser arriesgado".
Además, Genoveva Vera sostiene que siempre será más productivo aquel trabajador que puede realizar su trabajo en ocho horas en lugar de en doce "porque durante ese tiempo extra en realidad no estás 100% operativo". Aunque a corto plazo pueda parecer que la actitud del empleado que se pasa la vida en la oficina es mejor y rinde más, "no es cierto. Si esa persona llega a sufrir algún tipo de decepción o se siente traicionada puede pasarse al otro bando y quedar resentida con la empresa, convirtiéndose en lo que algunos expertos llaman empleados tóxicos. Esta traición puede pasar con cierta facilidad porque estos trabajadores sienten que dedican tanto a la compañía que esperan lo mismo a cambio", advierte Ventosa. Creatividad Pasar tantas horas en la oficina tampoco fomenta la originalidad. Vera asegura que "se produce una endogamia creativa porque no tienes contacto con el mundo exterior y las ideas se empobrecen". De la misma opinión es Casado, quien recuerda que "donde menos ideas se te ocurren es en en el trabajo".
Aunque la experiencia se convierte en talento cuando se acumula aprendizaje, "conocer otros mundos da perspectiva. Creo que la rotación no es un criterio a la hora de juzgar la valía de un profesional, sino sus capacidades para hacer que las cosas ocurran de la forma adecuada, haya estado donde haya estado", opina el presidente de Otto Walter.
Eso sí, pese a que la innovación bebe de distintas fuentes, Montse Ventosa también recuerda que vivir en la oficina puede facilitar el fenómeno groupthinking, un proceso por el que un grupo puede tomar decisiones de manera consensuada.

lunes, 23 de junio de 2014

SI EL CURRÍCULO DE SIEMPRE YA NO SIRVE...¿PARA QUÉ MENTIR?

Si el currículo de siempre ya no sirve... ¿para qué mentir?

Si el currículo de siempre ya no sirve... ¿para qué mentir?

Falsear tu vida laboral, exagerarla o incluso rebajarla no tiene sentido en un mercado de trabajo en el que las estrategias tradicionales son ineficaces. Y el CV o la entrevista de trabajo son ejemplos de ello.

Si es cierto que para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes tus éxitos pasados y la forma en la que los vendes en un currículo "tradicional", ¿tiene algún sentido que mientas o exageres en tu vida laboral? La simple lectura del currículo (CV) ya no permite percibir qué tipo de empleado eres, sobre todo en aquellos procesos de selección que evalúan de manera preeminente la vida profesional, cuando lo correcto es evaluar a la persona, no su trayectoria.
Puesto que es un error examinar currículos sin analizar al detalle las capacidades, también resulta inútil cualquier intento por falsear una información que luego puede ser comprobada o para la que existen filtros eficaces.
* Nuria Esparza, directora de servicio de Adecco, asegura que a pesar de todo, y aunque pueda parecer increíble, hay candidatos que siguen mintiendo: "Lo que suele hacerse es exagerar, y últimamente, con la situación del mercado laboral actual, la tendencia es a desinflar la trayectoria profesional".
Esparza explica que lo más habitual, además de en idiomas, es faltar a la verdad en cuestiones como las fechas –el tiempo que se permanece en una empresa determinada– o acerca de las responsabilidades. La experta confirma que esta costumbre de exagerar, mentir o falsear rebajando responsabilidades o retribuciones chocan siempre con mecanismos diseñados para comprobar la veracidad de la historia laboral.
* Alicia Malumbres, socia fundadora de CuVitt, cree que "en la mayoría de los casos no sabemos lo que las empresas están buscando, así que es fácil equivocarse al maquillar. Hay muchas búsquedas que no se publican, e incluso las ofertas que sí se hacen públicas resultan muy generalistas y estandarizadas. Frecuentemente nos dejamos llevar por los tópicos al interpretar el nombre de un puesto: podemos estar disimulando lo que necesitan o exagerando lo que no necesitan. Además, en los CV de última generación se pide información muy completa sobre elementos soft que son más complicados de mantener consistentemente maquillados".
* Malumbres añade que "la visibilidad de los currículos en la
* Tu vida laboral puede mostrar que, en realidad, no conoces ni tu propio CV. Algunos candidatos con poca experiencia, tienden a incluir largas listas de habilidades que luego son incapaces de argumentar. Tampoco pueden describir los proyectos o los logros relacionados con esas capacidades. En estos casos, el empleador puede pensar que has mentido por exagerar. Puesto que el objetivo del currículo es conseguir una entrevista de trabajo, todo quedará al descubierto cuando te pongas frente al entrevistador si te has vendido por encima de tus posibilidades.
* La socia fundadora de CuVitt considera que "crear una imagen que no encaja con lo que realmente somos nos despista también con respecto a lo que queremos llegar a ser. Es mejor apostar por expresar en el CV quiénes somos, cuáles son nuestras cualidades más destacadas y a qué estamos dispuestos a renunciar para ponerlas en marcha –en función de nuestras circunstancias personales–, que tratar de ajustar agrandando o rebajando nuestra experiencia, formación, conocimientos y habilidades a los requisitos que creemos que se están buscando".
* Malumbres añade que "la conectividad hace que se puedan pedir referencias a conocidos que no siempre puedes controlar, y que también tienen una determinada imagen de marca tuya". Cree que, humanamente, es comprensible el maquillaje en el currículo, aunque "profesionalmente resulta devastador en términos de marca profesional".
En este sentido, la incapacidad para gestionar tus "perfiles sociales" también puede llevarte al fracaso. Rafael Alcalde, cofundador de Jaratech Social Technologies, recomienda colocar en ellos lo que realmente quieres dar a conocer y que realmente aporta. Hay aspectos que no tienen sentido y que pueden perjudicarte. Alcalde recuerda que "la comunidad filtra las mentiras o las exageraciones. Quien te conoce sabe lo que estás contando y quién eres, aunque haya empresas a las que les cueles esa información incierta".

jueves, 19 de junio de 2014

RECUPERA TU REPUTACIÓN PROFESIONAL DAÑADA

Recupera tu reputación profesional dañada

¿Es posible que puedas recuperar la credibilidad profesional y tu buen nombre después de cometer un gran error en el trabajo? Recomponer tu carrera es una tarea difícil, sobre todo en un escenario de redes sociales en el que el olvido resulta prácticamente imposible.
DE  HÉROE  A  VILLANO El caso de Lance Armstrong, implicado en una trama de dopaje que le costó los siete Tour que había ganado, es una muestra de cómo un profesional visto como ejemplar, que ha superado dificultades terribles para triunfar en su carrera, cae en un pozo negro de mala reputación tras demostrarse su mala conducta.
DE HÉROE A VILLANO El caso de Lance Armstrong, implicado en una trama de dopaje que le costó los siete Tour que había ganado, es una muestra de cómo un profesional visto como ejemplar, que ha superado dificultades terribles para triunfar en su carrera, cae en un pozo negro de mala reputación tras demostrarse su mala conducta.
Un conflicto con tu jefe o con algún colega; una disputa difícil de resolver; el maltrato a un compañero; un fallo casi imperdonable; una mentira; una mala actuación y hasta un delito... Estas y otras situaciones lamentables pueden afectar a tu reputación en el trabajo. Es un pozo profesional del que te costará salir... Si lo logras.
Como empleado, quizá se te ocurra buscar consuelo y soluciones en los casos célebres de líderes de compañías que muestran un currículo espectacular de acciones poco éticas; que son ineptos declarados; famosos por su maltrato profesional, del que presumen; incapaces de reconocer errores... Incomprensiblemente, algunos salen de las organizaciones en las que han dejado su impronta dañina y logran colocarse en otras empresas, donde repiten el rosario de errores que les ha hecho famosos.
Como profesional que ha cometido un error que afecta a tu buen nombre te resultará mucho más complicado recomponerte. Y en un escenario de redes sociales a modo de patio de vecindad digital será poco menos que imposible que tu fallo caiga en el olvido. La cuestión es cómo vas a reflotar tu carrera; qué puedes hacer para reconducir la situación con tus jefes y colegas. Si has decidido dejar tu empleo y cambiar de empresa para emprender una nueva vida, será difícil que la mancha en tu trayectoria no te persiga donde vayas.
Hace sólo algunos años, cuando no existían las redes sociales y profesionales, era posible adoptar la actitud del cangrejo ermitaño. Pero hoy, el mismo escaparate de las redes sociales y profesionales que nos aportan un valor añadido y una marca personal y profesional, se convierte en una ventana indiscreta que habla de lo que somos, de lo que hacemos y sabemos. No se puede cerrar, porque a nuestros perfiles en esas redes acuden cada vez más empresas para buscar candidatos y comprobar todo tipo de información sobre nosotros. La identidad que hemos construido y la actividad que desarrollamos es muy difícil de detener y ocultar.
Jesús Vega, experto en recursos humanos, sostiene que "el error forma parte de la vida profesional de cada uno, y equivocarse entra dentro de lo probable y recomendable. Si analizamos la historia profesional de muchos directivos o políticos que luego aparecen entre los más admirados y conocidos podemos comprobar que han tenido errores y que éstos son admisibles". Vega cree que "sólo aquel que no lo intenta, no se equivoca. En algunas organizaciones en las que la gente tiene miedo a equivocarse y a fracasar, nadie lo intenta. Es un caldo de cultivo para el inmovilismo". Asumir el error Andrés Pérez Ortega, consultor en posicionamiento personal, cree que no hay muchos trucos para recuperar la reputación dañada: "Las tácticas han sido siempre las mismas, aunque unos las han aplicado mejor que otros, y asumir el error suele ser la primera, porque mentir y ponerse a la defensiva no suele funcionar. Los buenos profesionales deben asumir que la verdad va a salir a relucir y entender que ocultar o negar la evidencia sólo empeora las cosas. Es difícil admitir que hemos cometido errores pero es lo que hay que hacer si queremos empezar a recuperar la credibilidad y la confianza". Jesús Vega coincide en que "hay que poner en perspectiva toda la carrera profesional. Lo peor que se puede hacer es cometer el error y no reconocerlo o no ser capaz de decir 'no volverá a pasar'. Hay que admitirlo con humildad y ponerlo en perspectiva dentro de la carrera de cada uno". Pedir perdón Asumir públicamente los fallos forma parte del proceso por el que los profesionales tratan de reparar su reputación dañada, pero Andrés Pérez cree que esto sucede "siempre y cuando se perciba que es un reconocimiento sincero y no obligado. Es importante que aquellos que se han visto afectados o perjudicados por el profesional sientan que lo dice de verdad". Reparar los daños El esfuerzo para recomponer los daños o tratar de hacer mejor tu trabajo es otra buena táctica. Pérez sostiene que muchas meteduras de pata pueden solucionarse y minimizarse al tratar de arreglarlas: "Es parecido a pedir perdón. Ofrecer una compensación debe ser algo sincero y no sólo un truco para evitar que hablen mal de ti. A la gente le gustan las redenciones. Si alguien ha hecho algo mal pero se esfuerza en demostrar que ha cambiado puede que incluso acabe teniendo mejor reputación que antes".
Guillem Recolons, socio de Soymimarca añade que "lo que jamás debe hacer la persona que sufre el problema de reputación es ejercer el derecho de defensa cuando es demasiado tarde: el daño ya está hecho, y a partir de aquí es mejor centrarse en construir que en destruir". Paciencia Construir una marca personal sólida no tiene que ver con decir a la gente lo bueno que eres. Está relacionado con mostrar tu grandeza. La expresión show don’t tell (muestra en vez de contar) es la clave. Ser fiel a tus principios y valores impide generar desconfianza, que es el camino más rápido para arruinar tu reputación.
Andrés Pérez insiste en que "crear una reputación sólida lleva tiempo, y reconstruirla todavía más, porque la gente no suele olvidar fácilmente, y si lo hace va a estar pendiente de lo que se dice de ti. Una marca personal implica transmitir emociones positivas a quienes se relacionan contigo, así que es importante centrarse en crear experiencias y relaciones positivas en tu entorno. Pero si tratas de manipular las emociones vas a caer todavía más bajo. No sólo hay que trabajar en ser bueno, sino también en recomponer los vínculos rotos". ¿Hay olvido? Guillem Recolons explica que "si alguien comete un error –por ejemplo, un impago– es muy posible que aparezca en un registro. La manera de arreglar el problema es muy sencilla: al pagar le borran a uno de la lista. En el imperio Google hay que ir con cuidado, ya que la huella permanece". Recolons recuerda que hace pocas semanas que Google perdió un litigio con un profesional español que reclamaba el derecho al olvido: "El proceso para eliminar un dato de la red es muy complejo. La única forma conocida para conseguir que una información tóxica se traslade a la página 16 de Google es crear informaciones con poder detergente. Esto supone generar información de valor muy bien etiquetada y planificada que consiga ponerse por delante del residuo radiactivo. Un consejo es que la persona afectada dinamice un blog con elementos de alto valor para sus clientes. ¿Por qué un blog? Básicamente, por su agilidad para actualizarse, su buen posicionamiento en la red y su condición de hogar online".

jueves, 5 de junio de 2014

SI VAS DE "DIFERENTE".....

Si vas de 'diferente'... ¿obtienes alguna ventaja en tu trabajo?

Hay quien piensa que ser distinto, o ir de original, vende. Las rarezas, excentricidades o ciertas poses sirven para que se fijen en nosotros. Pero no vale sólo con generar expectativas si no se aporta valor.

"Nunca saluda, pero es un crack"; "le gusta vestir de esa forma estrafalaria, hasta en las reuniones importantes, porque es distinto"; "cuidado con lo que le dices, que puede contestarte y humillarte"; "ha trabajado en Facebook en los primeros tiempos, y por eso habla con tanta autoridad"; "es un profesional muy agresivo... y exigente"; "se queda siempre hasta el final, y puede llamarte a cualquier hora para alguna tarea urgente"... Quién no conoce o sufre a uno de estos 'profesionales distintos', que viven en una eterna pose de originalidad que les distingue del resto.
La cuestión es si esta pantalla que supone ir de diferente nos hace mejores profesionales; si esto vende o nos brinda más oportunidades que a los que deciden 'ser normales'.
Andrés Pérez Ortega, consultor en posicionamiento personal, recuerda que suelen darse actitudes exageradamente dictatoriales, comportamientos extremadamente críticos o una entrega a la empresa que roza la sumisión, como formas de distinguirse, tratando de alinearse con la cultura de determinadas empresas llevando al límite la forma de actuar para hacer más visibles sus valores. Marcos Urarte, socio director de Pharos, cree que "es necesario distinguir entre aquel que es diferente –tiene características distintas del grupo, pero puede encajar–, raro –le será muy difícil integrarse en el grupo y le aceptarán a ratos, pero no formará parte de la tribu– y friki, que es el que no se integra".
Urarte añade que "ser diferente o raro es una ventaja a la hora de destacar, aunque lo importante son los objetivos que pretendes conseguir".
Diferenciarse es hacer algo mejor que los demás y ser capaz de demostrarlo
Una investigación de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard citada recientemente por The Wall Street Journal revela que destacarse de manera distintiva "puede brindar un aire de presencia e influencia". El WSJ cita otra serie de estudios publicados en el Journal of Consumer Research, que básicamente concluyen que "ser un poco distinto puede beneficiar a la gente en algunas situaciones sociales y profesionales. Ajustarse a las normas es fácil y seguro, pero si estás dispuesto a desviarte, puede haber ventajas". Hacer y demostrar Andrés Pérez considera que "ser diferente" es un concepto relativo porque siempre se refiere a alguien o a algo: "Cuando intentas diferenciarte no se trata de ser distinto respecto del resto, sino de conseguir que te perciban como alguien un poco mejor en algo que tu competencia. Debes preguntarte qué eres capaz de hacer mejor que los demás... Y has de encontrar la respuesta adecuada". Pérez resume esto en que "diferenciarse es hacer algo mejor que el resto, y demostrarlo". El experto cree que no basta con interpretar un mero papel "diferente", o convertirse en un personaje que, en el fondo, carece de contenido o que no tiene recorrido.
Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, considera que "ser diferente vende, pero se trata de una condición necesaria, aunque no suficiente. Sirve para que se fijen en ti, y eso es positivo, seas persona, producto o empresa. Pero cuando generas expectativas y se fijan en ti debes convencer y aportar valor". Llamar la atención Andrés Pérez añade que "la obsesión por la diferenciación en el ámbito laboral surge porque hoy existen profesionales más que preparados para cumplir con lo que se necesita en las empresas. Por lo tanto hay que encontrar algún modo de sobresalir en este entorno de profesionales baratos, sustituibles y homogéneos. El problema llega cuando esa diferenciación no viene por lo que sería más lógico –y difícil–, que es demostrar una capacidad superior a los demás, sino por llamar la atención".
Ser diferente vende, aunque se trata de una condición necesaria pero no suficiente
Peñalver cree que "en un mundo sobreestimulado hay que llamar la atención como sea, y la clave está en reinventarse y distinguirse de manera regular".
Pérez critica el hecho de que muchos profesionales se preocupen más por su aspecto, por su avatar o por el diseño de su sitio dospuntocero que por el fondo, el contenido o la sustancia: "Es en esto último en lo que hay que hacer el esfuerzo por sobresalir y destacar. Pero resulta más difícil y requiere más tiempo". El más y el menos El experto sugiere la regla del más y del menos para diferenciarse: "Si quieres que te consideren como un profesional diferente tienes que demostrar que lo que haces es capaz de obtener más resultados que otros o de conseguir que se produzcan menos efectos negativos o indeseados de algo que es de tu competencia. Si quieres que te consideren como un profesional al que hay que tener en cuenta debes ser capaz de hacer y demostrar que puedes conseguir que alguien sea más feliz, gane más dinero, sea más querido o tenga más oportunidades. O por el contrario puedes hacer que alguien pierda menos tiempo, tenga menos preocupaciones o invierta menos recursos para conseguir un resultado".

martes, 3 de junio de 2014

¿SOLO DESEAS SER TRABAJADOR DE NOMINA?

Los ingredientes del ecosistema emprendedor español

La ilusión, el empeño y el esfuerzo para poner en marcha tu idea de negocio son una ínfima parte de todo lo que necesitas para hacerla realidad. La formación, la financiación, las grandes empresas, los parques tecnológicos y otros actores son definitivos para crear un entorno que alimente tu espíritu emprendedor y favorezca el nacimiento y sostenibilidad de tu nueva compañía.

Google, Intel, Cisco, Yahoo!, Oracle y Juniper son sólo algunas de las más de treinta empresas de la lista de Forbes 500 que han establecido su sede en Silicon Valley, que también acoge otras como Facebook, McAfee o Microsoft. Cualquier emprendedor que llegue a la meca del emprendimiento se siente como pez en el agua al comprobar que allí es relativamente sencillo contactar con posibles inversores y hasta con presidentes de grandes corporaciones. Un auténtico entramado que alimenta la innovación, pero que según Daniel Isenberg, profesor de Babson College, no es recomendable emular si lo que se pretende es crear un ecosistema emprendedor saludable.
El entorno, el contexto social y la cultura determinan estos ecosistemas que alimentan el espíritu emprendedor. En España, las administraciones públicas, las escuelas de negocios, las grandes empresas y multitud de pequeños empresarios trabajan cada día para generar el ambiente más propicio para la creación de nuevos negocios. Y la prueba de que no existe un ecosistema único la confirman los artífices de Chamberí Valley, una iniciativa sin ánimo de lucro orientada a facilitar las relaciones entre emprendedores del área del madrileño barrio de Chamberí y, por extensión, de todo Madrid. Compartir, aprender y fomentar sinergias es el objetivo de estos innovadores que también se nutren de otros actores.
La formación, la financiación, el apoyo y la cultura son los cuatro grandes pilares que sostienen este gran ecosistema generador de empresas en España. En estos colectivos se agrupan, entre otros, escuelas de negocios, premios, ferias, parques tecnológicos, entidades financieras, etcétera, que conforman un gran conglomerado que cada día se retroalimenta de nuevas start up e ideas. Algunas de ellas proceden de la colaboración público privada. Es el caso de Emprender es posible, una plataforma digital de ayuda y asesoramiento personalizado para emprendedores desarrollada por Indra para la Fundación Príncipe de Girona. Ya cuenta con 500 usuarios registrados y, desde su origen, persigue conectar a los diferentes actores del entorno empresarial. Identificar quién es quién en este ecosistema emprendedor es el primer paso para hacer grande tu empresa: FORMACIÓN Centros de formación empresarial, universidades, institutos y colegios cuentan con programas específicos para los empresarios del futuro. Los cursos de internacionalización de empresas, de emprendimiento y márketing son algunas de las apuestas de las escuelas de negocios, que además disponen de viveros de empresas en los que incuban, impulsan y ponen en contacto a sus alumnos con inversores y otros emprendedores. Junto a estos centros conviven otros de reciente creación como el Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (Isdi), que potencia la formación digital para acelerar el cambio de un nuevo modelo empresarial.
'E-learning'. Entre toda la oferta formativa digital destacan los Mooc’s (Massive Open Online Courses), cursos digitales que se ofrecen de forma gratuita y que tienen como reclamo estar promovidos por las mejores instituciones norteamericanas según todos los ránkings internacionales, como Harvard, Stanford o el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
'Webinar'. Las conferencias también se han trasladado al universo online. Los conocidos como webinar no son más que discursos que puedes seguir a través de la pantalla del ordenador. Desde hace poco más de un mes funciona Webiners.com, una plataforma que permite a los emprendedores asistir a las conferencias que otros empresarios y profesionales suben a la página. FINANCIACIÓN En los últimos meses, la banca ha dado un impulso al crédito a empresas. Por ejemplo, Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Catalunya Banc, BMN o Ibercaja Banco, conceden financiación a este segmento por cerca de 60.000 millones de euros. A éstos se unen otros canales de financiación a los que recurren los nuevos empresarios.
Las tres ‘F’. Familia, amigos y conocidos. Lo que en inglés se conoce como las tres ‘f’: family, friends & fools. Si ellos confían en tu idea habrás dado un gran paso: este tipo de financiación no supone contra partidas, aunque suele ser un capital insuficiente.
'Crowdfunding'. Este sistema de financiación colectiva pendiente de regulación es una de las vías más usadas para proyectos de carácter cultural, a la que se están sumando firmas de otra índole. Hay cuatro tipos de financiación colectiva: de recompensa (ofrece una contra prestación por la aportación); equity (ofrece una participación de la empresa en la que se invierte); lending (da un tipo de interés por la aportación recibida); y donación (no hay contra prestación). The Crowd Angel y Funded By Me son algunas de las principales plataformas que operan en España.
'Business Angels'. Son particulares, por regla general empresarios con experiencia y con un importante patrimonio, que adquieren una participación minoritaria en una empresa en su fase inicial. Actúan personalmente en la selección, en el apoyo y en el seguimiento del proyecto. Gracias a la Ley de Emprendedores se pueden beneficiar de una serie de incentivos fiscales.
Fondos de inversión. Los fondos generalistas son los más activos y los que financian un mayor número de iniciativas. Aunque para una start up resulta complicado llamar su atención, ofrecen un conocimiento mayor del mercado y apoyan en la gestión: cuentan con contactos para cerrar los primeros acuerdos comerciales, incluso entre sus propias participadas. APOYO Las incubadoras dan cobijo a tu negocio cuando está a punto crearse, generalmente durante un periodo de un año. Las aceleradoras, además, proporcionan asesoramiento y capital para hacer crecer tu compañía en seis meses. Los intraemprendedores, las start up que prestan sus servicios a otras empresas, los parques tecnológicos y los centros empresariales también forman parte de este apoyo.
Aceleradoras e incubadoras. Lanzadera es la aceleradora de start up con la que Juan Roig, presidente de Mercadona, apuesta por los nuevos empresarios. Las escuelas de negocio como IE Business School y Esade también han creado su propia plataforma, Venture Lab y Kic Innoenergy, respectivamente. Seedrocket, Intelectium, Business Booster y Cink también integran este grupo.
Grandes empresas. Telefónica cuenta con Wayra, y otras corporaciones como la Fundación José Manuel Entrecanales o Repsol disponen también de programas específicos que apoyan la creación de empresas. Las entidades financieras como BBVA con Momentum Project, CaixaBank con los galardones Emprendedor XXI o la Fundación Bankinter con su plataforma de apoyo a los emprendedores son sólo algunos ejemplos.
Ferias y congresos. Entre las convocatorias dirigidas a emprendedores destacan el Salon Mi Empresa, Biz Barcelona y Salón Emprendedor, entre otras. También puedes acudir para dar visibilidad a tu empresa y hacer networking a otros foros como Zinc Shower o los congresos que organizan las asociaciones de jóvenes empresarios. Tampoco desdeñes la asistencia a convocatorias locales. Por ejemplo, el próximo 4 y 5 de junio la localidad madrileña de Collado Villalba acoge la II Feria Emprende y Emplea.
Parques tecnológicos. En estos espacios conviven científicos, investigadores, empresarios y emprendedores, entre otros actores de la innovación. Ubicados en suelo industrial, están presentes en gran parte de las comunidades autónomas.
'Coworking' y 'Fab Lab'. Mediante el coworking los profesionales no comparten mesa de trabajo pero sí un espacio para desarrollar su empresa. Existen unos 200 centros en España, la mayoría agrupados en la plataforma Coworking Spain. Menos populares, pero con un gran recorrido en el ecosistema emprendedor, son los make space y los fab lab que ponen a tu disposición todo tipo de herramientas para dar forma a tu negocio. Estos laboratorios, distribuidos por varias comunidades autónomas, están regulados por el fab lab charter, una cláusula que obliga a todos los fabber a documentar su proyecto para ponerlo a disposición del resto de los usuarios. CULTURA El liderazgo, la tolerancia al fracaso, el trabajo en equipo y la iniciativa son innatos a la cultura emprendedora, algo que impregna todo este ecosistema y que, por otra parte, resulta imprescindible para que un negocio despegue. Lo que distingue a los emprendedores de cualquier otro profesional es su afán de superación ante los retos y su adaptación al entorno. Contar con un equipo inasequible al desaliento y dispuesto a apostar por un negocio de futuro incierto es otra de la características que definen y mantienen vivo el espíritu de un nuevo negocio. Qué le falta al paraíso emprendedor La Fundación de la Innovación Bankinter ha entrevistado a medio centenar de emprendedores repartidos entre Galicia, Madrid y País Vasco para analizar cuáles son los déficit que aún tienen estos ecosistemas de emprendimiento en entornos tan concretos. Existen varios factores que surgen de manera reiterada y que, sin duda, invitan a la reflexión y reflejan la necesidad de mejora. Estos son los resultados comunes:
Gobierno. Se demanda mayor flexibilidad en las formas de contratación laboral.
Cultura. El emprendedor no tiene apoyo social («Puedes destruir tu carrera profesional si no tienes éxito»).
Historias de éxito. Se mencionan muchos casos, pero no puede decirse que se identifiquen unas referencias comunes a escala nacional.
Capital financiero. Casi todos los emprendedores se refirieron a las dificultades para obtener financiación, especialmente la privada.
Capital humano. Hay un acuerdo general sobre la buena formación y el talento de los jóvenes, así como sobre su falta de motivación e iniciativa sobre la carencia de personal especializado.
Organizaciones emprendedoras. Entre los emprendedores no hay referentes comunes de organizaciones que apoyen el emprendimiento (sólo casos aislados como las escuelas de negocio).
Primeros clientes. Falta una apuesta por nuevos productos, especialmente de las grandes empresas y de las administraciones públicas.

domingo, 25 de mayo de 2014

¿ERES VERDADERAMENTE PROFESIONAL?


Evita los peores errores en tu trabajo

Buena parte de los traspiés profesionales que te parecen una humillación de la que te resulta difícil recuperarte pueden tener solución. En muchos de ellos puedes encontrar incluso un lado positivo para tu carrera.

Puede que tu jefe esté detrás de las peores humillaciones que más frustración te han causado. O puede que los culpables sean ciertos compañeros tóxicos. Tal vez en tu andadura profesional te hayas encontrado con situaciones incómodas que te avergüenzan o perjudican, y de las que aparentemente no has salido bien parado.
Parece evidente que la más grave y difícil de asumir es que te veas fuera de tu empresa, pero hasta para esa clase de frustración hay soluciones. Quizá tu compañía ejerza un control humillante sobre ti, más allá de los horarios laborales; o puede que seas un profesional invisible; o un obseso de ser o parecer imprescindible. Puede ser que todos te reconozcan como presentista, miembro de una fauna de incompetentes aparentemente eficaces que apenas aportan valor; que tu organización te controle más allá de tu horario profesional, amargándote la vida; o tal vez te hayan engañado y las promesas que recibiste al llegar a tu compañía jamás se han cumplido. ME CREO IMPRESCINDIBLE La obsesión por dejar de ser prescindible sólo puede conducirte a hacer el ridículo. La clave no es qué debes hacer para dejar de ser prescindibles, sino cómo puedes afrontar el hecho de que nadie es insustituible. Debes vivir y trabajar con ello.
Está claro que siempre habrá alguien que pueda llevar a cabo la tarea que realizas. No puedes humillarte hasta el punto de ser de esa clase de profesionales que no aceptan que todo funcione sin ellos durante una temporada; ni de los que temen tanto a no ser necesarios que no se toman vacaciones o pasan sus días de descanso llamando al trabajo para ver si todo va bien. A menudo, pensamos que pasar inadvertido puede ser algo bueno, cuando ser visto y reconocido es una necesidad humana. Ser camaleónico es una técnica poco útil cuando se trata de crecer en el trabajo.
Pero hacerse el imprescindible es poco inteligente si se quiere progresar profesionalmente, y el que comete este error queda estancado y resulta más vulnerable. La solución es básica: reinvéntate y añade valor. Pero sin creerte insustituible.
Si las señales que recibes de que eres prescindible te llevan a pensar que puedes ser despedido, lo más inteligente es trabajar con eficacia. Deja una excelente imagen en la compañía y muestra flexibilidad y valor añadido. Salir de tu empresa no es el fin, y la actitud que mantengas se traslada a las entrevistas de trabajo que consigas. Trata de ser positivo y no perder el tiempo en rumores de pasillo; negocia el plazo de transición y ten en cuenta que se busca mejor desde dentro que en la calle. ME REPELE LA EXIGENCIA La disponibilidad de 24 horas que facilita la tecnología, o el hecho de que tu empresa no haga demasiado por distinguir entre tu vida personal y profesional, puede llevarte al dilema de si debes soportar una dedicación extrema, incluso más allá del horario laboral. Tal dedicación puede incluir eventos, fiestas, reuniones, u obligaciones de trabajo que no distinguen fines de semana de días laborables y que, evidentemente te incomodan. Se trata de una indefinición y confusión entre la esfera personal y la laboral que puede llevarte a quedar marginado si no sigues las actividades extraordinarias que la empresa impone fuera del horario de trabajo.
¿Puede tu compañía exigirte dedicación absoluta o participación en eventos sociales? Lo natural no es que la organización pueda pedir ese tipo de cosas, sino que tú decidas hacerlo. Es una elección de trabajo, no una obligación. Verse obligado a tomar parte de estas tareas extraordinarias tiene su origen en la situación actual del mercado laboral –miedo a perder el puesto o a no encontrar uno nuevo– que provoca cierta resignación y sumisión.
El trabajo ya no es un lugar o un puesto al que vas. Es un estado, una acción. Cada vez más, se trabaja por proyectos y con una flexibilidad horaria mayor, por lo que la profesionalidad ya no se mide por el tiempo en la oficina, sino por objetivos alcanzados. Ten en cuenta, antes de que esa exigencia de dedicación pueda agobiarte, que ahora es más frecuente encontrar profesionales que eligen y gestionan sus tiempos. Y eso podría ser incluso durante el fin de semana. REACCIÓN TÓXICA Algunos jefes son especialistas en machacar a sus empleados y se muestran como verdaderos expertos en crear fórmulas para que los mejores decidan irse. Quizá tú has sufrido este tipo de humillación profesional y soportas un modelo laboral en el que chirría cualquier elemento distorsionante que aporte valor y genere debate.
El alto grado de tolerancia a la mediocridad en un entorno laboral que promociona al incompetente puede ser otra afrenta insoportable, que te lleva a abandonar una organización. Parece claro que una de las grandes humillaciones profesionales que puedes sufrir tienen su origen en sistemas de promoción, retos y carrera profesional mal gestionados, que no discriminan el talento de las personas, ni tienen en cuenta que tus expectativas van más deprisa que las oportunidades que ofrece tu compañía. Esto está relacionado con confundir la fidelidad con la competencia: se promociona a aquel del que te fías, aunque no sea el más capaz. Muchos jefes se rodean de mediocres porque esa es su única forma de brillar. Así, los pelotas promocionan si dan con un mando que los necesita.
También puedes sufrir los rigores de un ecosistema laboral en el que prosperan los parásitos emocionales que encuentran una forma de vivir tranquilos, o esforzándose en agradar a sus jefes, aparentando estar en el lugar adecuado en el momento preciso y con una habilidad extraordinaria para esquivar tareas y funciones delicadas y expuestas.
Pero como hay consuelo para casi todo, también se pueden ver ventajas al hecho de tener jefes y colegas de trabajo tóxicos. Un estudio de la Universidad de Pensilvania citado por The Wall Street Journal revela que no todos los "elementos tóxicos" que hacen más difícil nuestro trabajo, afectan negativamente a la vida en la oficina o a la productividad. En esa fauna perniciosa están los narcisistas –sean jefes o colegas–, que según el estudio pueden resultar personas muy carismáticas que sirven de inspiración a sus acólitos y pueden ser grandes mentores y líderes. También puedes sacar partido de tener un jefe mediocre, inepto, egocéntrico... Es posible que conviertas la frustración y la supuesta humillación en un desarrollo profesional.
Lo más evidente es que tener un jefe con antivalores supone aprovechar ese antimodelo para saber cómo no se deben hacer las cosas y qué tienes que evitar; es algo así como aceptar un entrenamiento duro. A corto plazo, un mando tóxico te lleva a salir fortalecido de una situación complicada.
Hay más ventajas en las que puedes encontrar consuelo antes que humillación: el mal jefe te llevará a descubrir tus propias fortalezas y debilidades, y sirve además para reafirmar tus valores; con uno que no brilla profesionalmente, tú puedes destacar más, y si te ganas su confianza, incluso puede llegar a apoyarse en ti; y tendrás la posibilidad de experimentar y de tener un grado de autonomía superior. Podrás encargarte de tareas y funciones que no estarían a tu alcance, ya que tendrás que hacer lo que tu jefe no sabe. Eso te otorgará visibilidad y experiencias de aprendizaje.
Además, en ese entorno de aparente frustración profesional por culpa de quien te manda tienes la oportunidad de identificar qué trabajo deseas hacer realmente. NUEVA SITUACIÓN La convivencia entre un número creciente de generaciones en las compañías da lugar a que cada vez más jefes jóvenes –teóricamente inexpertos– manden en profesionales con más años en la compañía. Si te cuesta asimilar esta circunstancia deberías pensar en aceptarlo. No debes verlo como una humillación, porque esta situación se hace más frecuente en un escenario en el que la edad ya no es un elemento que defina la jerarquía organizativa. Existen otros requisitos asociados a las capacidades.
Si tienes un jefe más joven debes verlo como algo natural, aunque te haga pensar acerca de tu progresión de carrera. Lo importante es valorar su contribución real, independientemente de cuántos años tenga. Debes percibir que tu superior aporta valores diferenciales que quizá tú no tienes. VICTIMISMO Si cometes el error de ser tú el que está entre los chimosos y los creadores de rumores, debes saber que varios estudios de clima laboral te sitúan en el top 5 de los comportamientos más abyectos en el lugar de trabajo. El consuelo que te queda es que hay quien piensa que el rumor o el chisme, bien usado, puede ser beneficioso en comunicación interna, para lanzar o recibir información que no circula por los cauces oficiales, o para que se descubran ideas o innovaciones que no siguen las vías comunes de la organización. Quizá eso te valga...
También puedes caer en otras espirales negativas: un error casi imperdonable es ser un pesimista que siempre lo ve todo mal, lamentarte por todo, a todas horas, o interpretar siempre lo peor. Si te repites machaconamente cosas negativas, al final las crees y sólo quieres ver lo que ratifica tu visión desgraciada. Todo esto provoca agobio y estrés.
Si no crees en nada y no ves que la actual situación vaya a ningún sitio, lo fácil es bajar el nivel de rendimiento. Dejas de esforzarte si no estás seguro de si seguirás o no el mes que viene, o si cambiará totalmente la estrategia... Resulta más fácil encontrar excusas para la apatía. Baja tu autoestima y tu marca personal queda dañada. Tienes demasiado tiempo para caer en el victimismo, y puedes cometer otra grave equivocación: dedicarte a crear más conflictos de los que puedes resolver. EMOCIONES SIN CONTROL ¿Es para llorar? Hacerlo siempre resulta penoso. Millones de niños han crecido escuchando a sus mayores que "los hombres no lloran". Han sido educados para no hacerlo, y reprimirse es casi un acto reflejo en ellos. Pero tampoco las mujeres deben llorar en horario laboral. Para ellas, las lágrimas en el trabajo se perciben con un desdén especial y las consecuencias son particularmente perjudiciales.
Kim Elsbach, profesora de management en la Universidad de California, asegura que "llorar en público en el transcurso de una reunión, o por culpa del estrés que provoca el trabajo se considera especialmente ruinoso para una mujer, y también un síntoma de debilidad". Llorar en una entrevista de evaluación puede ser tomado además como un intento de manipular el resultado y una falta de profesionalidad.
Pero también esta humillación laboral puede tener su lado positivo: durante mucho tiempo, las emociones se han reprimido, aunque luego se ha visto que son buenas si se presentan de una manera positiva. Las emociones positivas se aceptan en términos de motivación. Deja espacio para las emociones más difíciles, como la posibilidad de expresar frustración. LA ESTUPIDEZ Si en tu compañía estás catalogado como "estúpido funcional" debes saber que tu "habilidad" puede ser gestionada e incluso resultar productiva. ¿A quién humilla esa estupidez? Un profesional con talento puede llegar a resultar molesto, porque genera cambios o propone ideas. Pero cuando alguien no es precisamente brillante, lo cierto es que no entorpece. No tiene iniciativa, ni ideas. Los incompetentes aparentemente eficaces pero que en realidad apenas aportan valor a su compañía pueden ser excelentes mantenedores para aquellas organizaciones que no desean cambiar.
 

domingo, 18 de mayo de 2014

¿POR DONDE CAMINAN TUS RETOS?

Ya has encontrado un empleo... pero ahora empiezan tus desafíos

Quizá llevas mucho tiempo buscando trabajo y, tras una travesía del desierto laboral, has encontrado un puesto. Tu alegría inicial será lógica al regresar al mercado, pero es posible que caigas en la tentación de pensar que todo está hecho. Lo cierto es que esa nueva oportunidad implica desafíos y dificultades que tienen que ver con la posibilidad de que te quedes estancado o frustrado. Puedes evitarlo.

Por mucho que te haya costado encontrar un empleo y por mal que lo hayas pasado en tu búsqueda, acceder a un puesto no es ni mucho menos el final del camino. Por duro y cruel que te pueda parecer, no hay apenas tiempo para relajarse y disfrutar del momento. La nueva oportunidad laboral que tienes ante ti llega cargada de problemas y desafíos que tendrás que superar para mantener tu trabajo, para no perder la motivación –sea la que sea al inicio–, y para no quedar estancado y superado por los cambios vertiginosos que impone el mercado laboral y las exigencias de tu nueva compañía.
Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, recuerda que "la sensación de encontrar trabajo es de euforia y orgullo. Pero estas emociones duran poco tiempo y tienden a convertirse en agobio, miedo o vértigo cuando accedes al puesto deseado. Desde el primer momento, al llegar a la nueva compañía, hay un cierto miedo o respeto a dar la talla. Se trata de algo que toca tu autoestima". Marcos Urarte, socio director de Pharos, coincide en que "antes de incorporarte, consideras que eres muy afortunado y lo idealizas todo". Cuando la expectativa y la realidad no coinciden La cuestión es que nunca debes idealizar las expectativas. Has de tener en cuenta que cualquier empleo tiene una cara amable y una cruz mucho más tediosa, y en esa situación corres el peligro de diseñar tu empleo ideal haciéndote una composición de lugar muy diferente a la realidad, porque la vivencia real suele ser distinta a la idea que te haces.
Urarte explica que al llegar a un nuevo puesto de trabajo "lees los valores teóricos de la empresa a la que te vas a incorporar –que suelen quedarse en pura teoría– y éstos te suenan bien. Cuando estás recién incorporado puedes hacerte preguntas sobre tu nuevo puesto, pero en general no ves los riesgos o problemas. Crees que podrás cambiar todo aquello que no te resulta agradable".
Jorge Cagigas, socio de Epicteles, también cree que "en un proceso de cambio suele hacerse una interpretación demasiado positiva de la nueva oportunidad o puesto, y se tiende a minimizar los obstáculos. Cuando alguien decide cambiar, la información de la que dispone es asimétrica y no conoce todo sobre la nueva empresa. La comparación debe hacerse con más simetría, porque de lo contrario llega la frustración".
Manuel Clavel, socio de Norman Broadbent, aconseja que "si has buscado bien debes validar –y hacerlo rápidamente– que encajas en esa organización. Es bueno identificar si la compañía a la que te diriges ha comunicado bien sus valores". José María Gasalla, profesor de Deusto Business School, recuerda que "a quien entra en una empresa se le exigen muchas cosas, pero normalmente esa persona suele pedir más bien poco. Resulta determinante que el que llega a una compañía sepa con quién va a trabajar, quién va a ser su jefe, saber si en esa empresa se preocupan de desarrollar el talento, si ese trabajo va a potenciar nuestro capital profesional". Jorge Cagigas coincide en que "puede resultar muy útil que te asegures antes de realizar el cambio de que en la nueva compañía hay procesos de integración y de incorporación adecuados. Además, debes darte tiempo para hacer un análisis de la situación. Plantéate un plan de incorporación y dirígelo tú si es posible".
Elige algo que esté de acuerdo con tus principios. Trata de experimentar, con la mayor cercanía posible, aquello nuevo a lo que quieres dedicarte. Lo aconsejable es probar, actuar, vivir lo que viven quienes se dedican a esa nueva actividad. Y hacerlo progresivamente, como en una transición desde la que confirmar si se ha tomado la decisión correcta o hay que abandonarla. No hay que precipitarse; es preferible convivir con un periodo de dudas o contradicciones que tomar una decisión indebida y costosa. Cómo ha sido la búsqueda, un factor clave de futuro Un elemento diferenciador de los retos y desafíos con los que te encontrarás en tu nuevo empleo –y la manera de afrontarlos– es cómo ha sido tu experiencia de búsqueda de trabajo: depende de si ésta ha supuesto un rastreo acuciante por tu parte; de si se trata de una búsqueda de trabajo desde otro puesto; o si sólo te has planteado la cuestión de mejorar... Cagigas opina que "de la situación profesional desde la que llegas al nuevo trabajo depende el planteamiento que te puede llevar a mantener la motivación en ese puesto, y ésta modifica aquellas cuestiones que te permiten mantenerte en conexión, con compromiso y responsabilidad. No puedes olvidar que precisamente el compromiso del primer día es lo más difícil de mantener".
En este sentido hay que tener en cuenta que la relación entre empleado y empleador ya no es de por vida. Si has aplicado esto a tu búsqueda de empleo no te será difícil descubrir y aceptar en el nuevo puesto que existen nuevos modelos de compromiso, de carrera y de fórmulas de trabajo. Para que no tropieces dos veces en la misma piedra José María Gasalla cree que al acceder a tu nuevo empleo debes hacer un esfuerzo por comprender las causas por las que has estado en paro: "Podemos tropezar varias veces en la misma piedra y cada cual es responsable de su propia carrera. Si estabas desempleado y has tardado mucho tiempo en volver a trabajar, conviene que analices qué ha ocurrido para que no vuelva a sucederte lo mismo".
No te empeñes en aquello para lo que no estás dotado y plantéate si, durante el tiempo que has estado buscando sin éxito, has sabido vender tus aptitudes, y si realmente has utilizado los canales más adecuados que pueden acelerar tu entrada al mercado laboral. La motivación que proporciona el salario no es eterna La alegría del nuevo trabajo también puede desaparecer si sólo has aceptado un puesto por el sueldo. Marcos Urarte recuerda que "el salario que inicialmente te parecía bien –habrías aceptado cualquier cosa en una situación de paro desesperada– ahora ya no cumple tus expectativas. Debes tener en cuenta que el atractivo del salario –o el de un aumento– se pierde enseguida".
Manuel Clavel también constata que "la retribución es el caballo de batalla en una negociación, pero el salario nunca conseguirá que te levantes motivado cada mañana".
Cuando se analiza qué es lo que más valoran los empleados en una organización suele concluirse que la flexibilidad –horaria, teletrabajo, o referida a los medios que pone la empresa para la ayuda familiar– es un factor determinante; igual que el desarrollo y las oportunidades de formación y crecimiento –las que harán que más tarde la retribución sea mayor– o los aspectos culturales, que son más apreciados por las jóvenes generaciones.
La felicidad en el trabajo tiene que ver con la decisión de trabajar en una organización de forma comprometida. Por eso, si buscas sólo el sueldo debes saber que la mayor parte de estudios que analizan la satisfacción que éste reporta concluyen que la motivación extra que proporciona un aumento dura apenas tres meses. Los trabajos que producen más satisfacción son aquellos que implican un mayor grado de realización personal, y se basan por tanto en las actividades que aportan un alto valor. Llega el momento de plantearte por qué has aceptado... En el nuevo trabajo puedes toparte con la falta de coherencia por parte de la compañía. Lo que se hace y lo que se dice tiene poco que ver; las palabras y los hechos no concuerdan; las promesas se rompen con facilidad... Son los grandes pecados que hacen que una empresa sea un mal lugar para trabajar. A esto se une la falta de transparencia y el ocultismo: no se dejan claras las expectativas, y las responsabilidades están difusas. Y, por si fuera poco, puede darse un caldo de cultivo para los jefes tóxicos.
Para José María Gasalla lo importante cuando se accede por fin a un nuevo puesto es plantearse qué queremos con ese trabajo. "Se trata de analizar si hemos aceptado el empleo por razones económicas o de supervivencia; o si realmente no permitirá potenciar nuestra carrera en el futuro". Gasalla añade que si la decisión se basa en razones puramente económicas "no es de extrañar que decidamos aguantar carros y carretas, y que no nos importe quedarnos estancados, porque lo principal en ese caso será sobrevivir".
Ovidio Peñalver cree que "esta brecha entre expectativa y realidad provoca frustración y tristeza. Si se idealiza el nuevo empleo, puede llegar a decepcionarte el hecho de que resulte difícil promocionar en la nueva organización a la que has llegado; que el sueldo que recibes se revele como injusto; que te ofrezcan una responsabilidad que no compensa lo que te pagan".
El puesto de trabajo al que acabas de acceder se constituye efectivamente cuando te metes en él. La realidad se crea en la interacción que cada uno tiene con la tarea que debe realizar. Por eso hay que renovarla constantemente, tratando de construir y enriquecer nuestro puesto día a día. Gasalla añade que "si uno no evoluciona está yendo hacia atrás. Todo esto exige desarrollo continuo y aprender significativamente". Si decides dar el salto debes estar dispuesto a aprender; has de analizar si tienes miedo a lo desconocido, al fallo y al rechazo. Las preguntas finales cuando nada funciona como querías Marcos Urarte concluye que pueden surgir muchas dudas si el trabajo que has aceptado no resulta como pensabas: “Es posible que te preguntes para qué te han contratado si nadie marca objetivos y no tienes demasiado claro qué se espera de ti. Tu motivación desciende y ya no es la misma que al principio, y notas un cierto desencanto. Puede ser que no tengas comunicación con tu jefe, que descubras que en la nueva organización no se cuenta con la opinión de los demás. Y también es probable que los valores de la empresa no tengan que ver con lo que te han vendido, ni con tus propios valores; que no tengas autonomía para desempeñar tus funciones; ni carrera profesional... Te ves toda la vida haciendo lo mismo.
Manuel Clavel recomienda "identificar las palancas adecuadas para moverse: trata de hacer tangibles las ganancias rápidas, y deja patente que tu fichaje implica resultados. Eso no sólo te dará confianza; también ganarás credibilidad dentro de la organización. Procura ser ágil en la identificación de los cambios que se han de introducir y que se vea que eres un agente dinamizador del cambio".
El socio de Norman Broadbent sugiere además que identifiques tu desarrollo dentro de la organización y que trates de imaginar dónde estará tu carrera en tres o cinco años.